Greif evita el ridículo (1-0 en Montilivi)

Ni la duda de un derribo a Maffeo cuando se queda solo ante el portero en minuto 94, redime al Mallorca de unos de los pésimos partidos, sino el peor, de los que treinta y cuatro que lleva disputados esta temporada hasta la fecha. Un gol de Stuani a los 9 minutos en medio del desbarajuste defensivo ante el que solo emergió Greif, le bastó a un flojo Girona para dejar en ridículo a los de Arrasate y alejar el fantasma del descenso salvo sorpresa mayúscula.

ALINEACIONES:

Girona F.C.- Gazzaniga (1), Arnau (1), D.López (1), Krejci (1), Blind (1), Arthur (2), I.Martín (1), Y.Herrera (1), Tsygankov  (1), Portu (2) y Stuani (2).

Minuto 83. O. Romeu (-) y Asprilla (-) por Iván Martín y Portu. Minuto 86, Miovsky por Stuani.

R.C.D. Mallorca.- Greif (3), Maffeo (0), Valjent (1), Raillo (0), Copete (0), Mojica (1), Samu (0), A.Sánchez (0), Dani Rodríguez (0), Sergi Darder (1) y Larin (0).

Minuto 59, Mascarell (1) por Copete y Asano (0) por A.Sánchez. Minuto 72, Muriqi (1) por  Larin y Marc Doménech (1) por Dani Rodríguez. Minuto 83, Mateu M. (-) por Sergi Darder.

ARBITRO:

Melero López (1), de Málaga. Dejó a Samu sin tarjeta alguna y si la mostró a Raillo y a Sergi Darder por protestar. Ninguna a los locales, a cuyo favor señaló 14 infracciones por 8 en contra. Le protestaron una salida de Greif con las manos más allá del área y una caída en la otra por derribo a Maffeo que también dejó sin sancionar. Del Cerro Grande, desde el VAR, tampoco intervino.

GOL:

Minuto 9, la internada de Portu por su banda, a la espalda de Maffeo y ante Valjent, termina con un centro que nadie acierta a despejar, Tsygankov estrella en el cuerpo de Greif y Stuani, increiblemente solo y sin marca, fusila a placer. 1-0

ESTAN DE VACACIONES

Se puede ganar, empatar o perder pero, en ningún caso de la manera que lo hizo el Mallorca. Si el técnico había solicitado una demostración del más mínimo interés por entrar en Europa, sus pupilos, que no discípulos, hicieron patente todo lo contrario. Todo un desprecio a los cinco millones ofrecidos por el presidente Kohlberg por si sonara la flauta.

Pero ha  habido poca música en el vestuario a lo largo de toda la segunda vuelta. Ha sido suficiente la renta adquirida en la primera para firmar una campaña superior a la temida y, sin embargo, muy por debajo de lo que indican los resultados.

Hay que defender mal, pero que muy mal, para que con una defensa de cinco el contrincante te gane la espalda como y cuando quiera. De no mediar la actuación de Greif, no peor de la de Leo Román en Muntjuic, la goleada pudo ser de escándalo. Le sacó cinco, han leído bien, mano a mano a Portu, otro a Sygankov y detuvo un tiro de Herrera a la escuadra solo comparable a la parada de Gazzzaniga para desviar un disparo lejano de Sergi Darder, el único que lanzó su equipo durante toda la húmeda y aciaga noche.

El «internacional» Raillo fue presa de la veteranía de Stuani, ¡quién nos lo iba a decir!, y si desean botones de muestra, el primer saque de banda a favor del Mallorca apenas iniciado el partido se entregó al anfitrión, ¡un saque de banda!, igual que el mismo lance, ya en el segundo tiempo, que devino en una de las ocasiones que Portu perdió delante del porterlo eslovaco. Detalles, si, solo detalles, pero que revelan la falta de ideas de una escuadra retratada en el correter como pollos sin cabeza de Samu, Copete, siempre desubicado, Antonio Sánchez (sí, nosotros también esperábamos un año diferente) o la impotencia física y mental de Dani Rodríguez.

El Girona corrió al Mallorca literalmente a pelotazos. Sorprendió a un visitante acomodado que le esperaba en el centro del campo, y optó por un fútbol directo con el que desarboló todo e plan de partido urdido por Arrasate que, sumándose a la fiesta, reaccionó muy tarde con los cambios y acabó por acumular delanteros aburridos ante el futbito de los de atrás, pasándose el balón de unos a otros sin avanzar ni medo metro, entre otras cosas porque nadie abre una línea de pase, intenta un desmarque de ruptura o, sencillamente, acude a un espacio. Por otra parte nade nuevo en la segunda mitad del campeonato.

Ahi lo dejo porque, como decía el gran Joancho Forneris: «por qué tenemos que escribir, si no sirven».