Hablemos de club
Hablemos de club y no de equipo, del primer equipo. El segundo, el Mallorca B, pasea su triste figura, que no es la de Don Quijote, en los puestos de descenso de Segunda RFEF, es decir de la tercera división real. Llamen la antigua si quieren. Pasemos por alto la fuga constante de promesas desde la factoría de Son Bibiloni. Han sido tantas que hemos perdido la cuenta. Y no para salir a escuadras de tres al cuarto, sino al fútbol formativo del Real Madrid, Atlético, Sevilla y ahora, ¡ojo!, Villarreal. Rafael Obrador, Ferrán Quetglas, Pablo Ramón, Mascaró, Alex Cabrera, David Ferrer, Toni Moyá…….por no recordar a Luka Romero.
Pero, ¡atención!, a los infantiles del que hoy por hoy es el primer equipo de la Comunidad de Valencia por sus resultados deportivos, se ha marchado un niño de la Penya Arrabal, que no es del Mallorca en términos estrictos pero tampoco juega en Artá o en Ibiza, Menorca o Formentera, sino en el Polígono de C’an Valero en Palma, a un kilómetro del mismísimo Son Moix y en un club de arraigo mallorquinista.
Modou Serigne, de 13 años, mediocentro, se ha ido al Villarreal según informa el colega Alvar Moreno porque, después de probar con el Mallorca, no supieron o no le pudieron convencer para que se quedara. Me pregunto en qué consiste este proyecto de 10 años, de los que ya hemos consumido siete, del que hablan los americanos. Desde luego no pasa por la construcción y el fundamento de una fábrica sólida y estable de futbolistas, que no digo que sea barata, eso si que les gusta a Mir Sarver y sus socios y cumple a rajatabla el CEO Díaz, pero es lo menos oneroso para clubs modestos como el de aquí. Seguro que es preciso invertir en ello, pero sobre todo se necesita voluntad, conocimiento y gestión. Justo lo que no hay ni se adivina.
