Hablemos de fútbol

En Mallorca y en el Mallorca se habla poco de fútbol. Nos llenamos la boca de resultados y clasificaciones, pero durante la semana se respira poco o ningún ambiente. Venimos de otro parón que, dicho sea de paso, al equipo de Arrasate no le suele servir de mucho. En otras etapas estas pausas de diez días se usaban para «resetear» automatismos, reparar averías, mejorar movimientos y estrategias; en fin, un montón de cosas.

Estos días nos hemos alegrado de que Muriqi haya entrado con su selección en la repesca para acudir al Mundial, como si, por desgracia, ya no hubiera 42 selecciones clasificadas, lo cual está muy bien. Pero lo importante, lo siento, es que el Villarreal espera en su madriguera a la vuelta de la esquina, el sábado, y la predicción no está muy clara. Mojica no entrenará con el grupo hasta un día antes y el kosovar y Jan Virgili a 48 horas del lance.

La lectura positiva es que desde la décimo quinta posición que ocupa el Mallorca hasta la décima, en poder del Alavés, el salto solo es de tres puntos. La negativa que los que le separan del descenso también se cuentan con tres dedos de una mano. Hay una revisión neutra. Disputada la décimo segunda jornada de liga, se han sumado el 33,33 por ciento de la puntuación posible que, de mantenerse, equivale al porcentaje de permanencia o, en definitiva, 40 puntos. No sobra nada, aunque tampoco falta. Lo malo es que cualquier tropiezo si caminas sobre un alambre, te precipita al vacío y este equipo no tiene red.

Así que convendría hablar menos de cuestiones marginales que, a lo sumo, solamente interesan al CEO y sus tripulación, y recuperar el lenguaje del fútbol con permiso o no de los departamentos de prensa y/o comunicación.