La compartida dictadura del fútbol

No sé si lo que tenemos es una democracia, yo me inclino más por una «partitocracia» y además muy imperfecta, pero en cambio cada vez me parece más evidente de que el fútbol es una dictadura compartida entre la Liga de Fútbol Profesional y la Federación Española. Vean los últimos ejemplos.

Ayer expresé mis dudas sobre la publicación de los resultados positivos del COVID 19 tras los tests que pasaron los jugadores de los 20 equipos de primera división y los 22 de Segunda. Hoy mismo la patronal ha prohibido los partes médicos después de los entrenamientos e incluso facilitar la lista de los futbolistas que entrenen o no en cada plantilla. La excusa, siempre la necesitan para aplicar su nepotismo, es evitar interpretaciones cuando un determinado jugador esté de baja por cualquier lesión no relacionada con el virus en curso. Y si, es la misma LFP que exige a los clubs asociados la llamada Ley de Transparencia cuando lo único que conocen y les ampara es la opacidad. Aun así ya ha trascendido el primero en cuarentena: Lodi, del Atlético.

En cuanto a la RFEF ha emitido una circular por la que en cuanto se reanuden las competiciones se autorizarán convocatorias de 23 jugadores por contendiente y hasta 5, si ¡cinco!, cambios o sustituciones repartidos, eso si, en tres pausas, no fuera que encima cada partido se prolongara hasta la una de la madrigada. Eso es lo que yo llamo manipular el campeonato, iniciado bajo unas normas concretas  aceptadas por los participantes y ahora cambiadas a lomos de otra justificación a mano: el coronavirus, que no sé yo por qué le habrán puesto nombre de cerveza mexicana.

A todo eso, nadie se ha preguntado porque Javier Aguirre, el entrenador del Leganés, ya sabía que la temporada 2019-20 continuará entre el 20 de junio y el 26 de julio si aun no media autorización de Sanidad. Así lo contó en un programe de televisión, y lo reproducen los medios. ¿Lo tenían ya pactado o ha sido un «por si acaso»?.