La fábula del Mallorca y una sierra
Luis Aragonés dijo en más de una rueda de prensa que el Mallorca era como una sierra, plagado de picos y valles. Cada vez que lo hacía me acordaba de Tina Turner, a la que vi en el Palau Sant Jordi en su concierto Golden Eyes y por cuyo musical Tina viajé a Londres hace unos años, interpretando su espectacular «River deep, mountain high» (profundos rios, altas montañas). Pero al echar la vista hacia atrás sin ira, creo que esa dentada herramienta se puede dividir en tres únicas cimas que señalan sus hitos históricos más relevantes, los únicos.
Jaume Rosselló Pascual, glosado por el efímero presidente del club Tomeu Vidal, en el transcurso de un homenaje celebrado en el castillo de Bellver, fue el responsable e ideólogo de la transformación de un club de amiguetes, en uno de carácter profesional. Contó, todo hay que decirlo con el abogado José María Lafuente López. Ambos, con Juan Carlos Lorenzo a los mandos, lograron que Palma se sumara a las capitales con equipo de primera división.
El primer rescate llegó de la mano de Miquel Contestí en el año 1978. Sacó al club de la más absoluta ruina y sin más medios que su propio esfuerzo personal y la ayuda de José María Lafuente López, otra vez, al que se unió su hijo José María Lafuente Balle. Reunió a un pequeño grupo de colaboradores entre los que estaban los primeros grandes promotores del casi fenecido Trofeo Ciudad de Palma, José Buades Costa y Guillermo Oliver Salas. En un ascenso meteórico dirigido deportivamente por Antonio Oviedo, el Mallorca saltó de Tercera a Segunda B y Segunda consecutivamente y poco más tarde regresó a la División de Honor, desde donde, con Serra Ferrer, disputó la final de la Copa del Rey, otro mojón en la carretera de sus anales.
La tercera y última transformación la ejecutó Antonio Asensio Pizarro, el empresario catalán que da nombre a la Ciudad Deportiva de Son Bibiloni. Rejuveneció el staff directivo cuya remodelación capitaneó Mateu Alemany, mejor director general que presidente. La sociedad mallorquina se había desentendido de la conversión de los clubs en sociedades anónimas deportivas, y el editor de la famosa revista Interviú, creador de El Periódico de Cataluña e impulsor de la actual Antena 3 Televisión, se integró totalmente en el proyecto presidido por el doctor Beltrán, un gran relaciones públicas, impuso los fichajes de Héctor Cúper y Luis Aragonés cuyos amplios conocimientos culminaron con la irrupción del R.C.D. Mallorca en competiciones europeas: Champions, Recopa y Europa League.
De 1916 a 1958. De 1959 a 1978. De 1979 a 1995. Tres serruchos que circunscriben los fundamentos del club a la segunda mitad del Siglo XX. Un compendio maltratado en aquella impresentable Gala del Centenario en el Teatro Principal. Algo que la propiedad estadounidense debería aprender en el colegio.

