El otro fútbol

Las pieles suelen ser muy sensibles y las mentes extraordinariamente retorcidas por lo que a la hora de tomar ciertas medidas y decisiones conviene tenerlo en cuenta. La prudencia es mejor consejera que la precipitación.

El presidente de la Federación Española de Fútbol, amo de Segunda B y lacayo de Primera y Segunda A, se sacó de la chistera una normativa para dinamitar y no dinamizar la temporada aventurando unos play off express de difícil realización y algo peor, «garantizar» el ascenso de los primeros clasificados de cada grupo y no descender a ninguno de los cuatro últimos, lo que le ha llevado a proponer un quinto grupo de una categoría que no se aguanta por ni a si misma. Y, como era de esperar, han surgido las primeras voces contrarias y las suspicacias ante la temible picaresca que se podría dar.

Varios presidentes de clubs y de federaciones territoriales, como siempre Balear aparte, ya han expresado la dificultad que para los equipos más modestos representa aplicar un protocolo de regreso a la actividad preparatoria y competicional que, al contrario que el previsto para el fútbol profesional, aun no se ha promulgado pero que, de parecerse a éste, sería del todo imposible seguir al carecer de las instalaciones necesarias y los medios económicos para ello.

El presidente del Badajoz se ha unido a la prevención de Pablo Alfaro, entrenador de la S.D.Ibiza cuando dijo que garantizar el ascenso directo del Atlético Baleares, el Castellón, el Logroñés y el Cartagena induce al tramposo a plantear infecciones o falsos positivos con tal de evitar el play off, unas manifestaciones calificadas de muy duras y poco solidarias pero no por ello menos posibles. La reciente salida del presidente de este último, el llamado Efesé, al destacar que la fórmula para disputarlo es inaceptable, abre la puerta a quienes saben que de no saltar al terreno de juego habrán subido de categoría sin más mérito ni riesgo que el de haber sacado uno o dos puntos de ventaja en una clasificación inacabada a falta de diez jornadas. Y aqui, si, todos somos buenos, caballerosos y deportivos. Por supuesto. Nadie ha roto un plato.