La hora de los maletines
La vergonzosa actitud, actuación aparte, de la Real Sociedad en su partido contra el Sevilla de este pasado lunes, añade una nueva mancha a la liga de la que tanto presumen Rafael Louzán, presidente de la RFEF y Javier Tebas, vicepresidente de la misma y máximo respresentante de la patronal de clubs.
Un campeonato que alardea de competitividad cuando el líder saca once puntos al segundo y éste, a su vez, otros tantos al tercero carece de igualdad, lo único que podría avalar esta presunta fuerza. La lucha de casi la mitad de los equipos participantes por evitar el descenso de categoría señala antes que cualquier atisbo de emoción, siendo benévolos, la mediocridad instalada en esta primera división.
La manipulación de partidos y resultados como producto de la interferencia de lor torneos de la UEFA que aconseja a quienes las disputan reservar a sus mejores jugadores al enfrentarse a aquellos que se debaten en los últimos puestos afecta al prestigio y, sobre todo, la economía de los peor tratados en horarios, arbitrajes y, a estas alturas, maletines. Haberlos, haylos.
El presente cocktail convierte la recta final de la liga en una jaula de locos, no solo de grillos. Resuenan aquellas palabras de Luis Aragonés en su segunda etapa en Palma cuando, con el Mallorca en peligro, decía: «que los jugadores hagan todo lo que puedan. Yo ya sé lo que tengo que hacer». Se darán resultados increibles no aptos para quinielistas conservadores. Para no cambiar de sabio, «el fútbol es de listos» sentenciaba en otra oportunidad. «Todo se decide en los últimos diez partidos», lo que no sabemos es dónde.

