La Liga ataca de nuevo
Ya les he explicado en blogs anteriores el empeño de la Liga de Fútbol Profesional en controlar a los medios de comunicación quienes no solo pagan, sino que encima asienten. Recuerden que los entrevistadores no pueden preguntar sobre cualquier tema de interés al final de los partidos, sino que se han de ajustar exclusivamente a los mismos, los protagonistas vienen dados y lo que es noticia no lo deciden los periodistas. Ya no hablemos de las ruedas de prensa semanales o, de alguna forma, dirigidas.
También hemos recalcado que si por la Liga fuese no habría público en los estadios. Les da exactamente lo mismo. El dinero lo ponen los operadores de televisión y los aficionados se han convertido en un inconveniente necesario. Por eso les suben los precios sin miramientos, ni conceden ventaja alguna salvo cuando reclaman apoyo para el logro de algún objetivo: entrar en competiciones europeas o eludir el descenso. Y por eso los locutores que narren los encuentros televisados no los nombrará el emisor.
Por si tuvieran ustedes alguna duda, la patronal que preside Javier Tebas, ha contactado con sus afiliados para aconsejarles que «controlen las noticias que se publican sobre ellos». Parece ser que la aplicación del convenio con CVC por el que se han hipotecado hasta el 2050 requiere de un blindaje mediático o que alguien recomienda desinteresadamente la contratación de alguna de las empresas que se dedican a revisar las informaciones de todos los medios, escritos y audiovisuales, en papel o digitales, streaming o podcasts y también redes sociales, que trasladan de inmediato a aquellos que aparecen por alguna razón.
Quieren información, si, pero solo la que les interesa a ellos que se sepa. Ni periodismo, ni investigación ni nada que interpreten que no les conviene. Los políticos no están solos, ni son los únicos que defienden en público la libertad de expresión y la reprenden en privado.