La UEFA se divierte

Probablemente sea cierto que no renovarse es morir. El dilema viene cuando la renovación se convierte o procede de la regresión. La humanidad tardó un siglo en evolucionar sobre la bicicleta como medio de transporte urbano y ahora hemos vuelto al punto de partida. Un ejemplo como tantos otros. El fútbol no es una excepción y con tanto cambio para que nada cambie, al final puede que acabemos hablando de otro deporte que no tenga nada que ver con el que hemos conocido. De hecho cada vez se le parece menos.

El Comité de Competiciones de Clubs de la UEFA  lleva años derogando reglas del juego y recuperando algunas otras. Realmente no se sabe para qué. Con la aplicación del VAR se jactaron de haber descubierto la piedra filosofal de las garantías arbitrales y casi se han dado de bruces con lo contrario. Por ejemplo con lo de no señalar la posición de fuera de juego de un atacante hasta que no ha finalizado la jugada o, como hemos visto en esta Eurocopa, hasta que el árbitro se cansa de que la acción no haya terminado. Un contrasentido descomunal que, dicen que para dar tiempo a la revisión desde la cabina, no consigue sino despistar al público, a los jugadores y al propio juez.

Otra genialidad reciente, por su ¿importancia?, la de que el balón no tenga que salir del área para poderla jugar tras un saque de portería. Técnicos y futbolistas, no hablemos los aficionados, estaban locos porque se aprobara tal medida que tantos quebraderos de cabeza causaba durante partidos y entrenamientos. Ya de la posición de las manos arriaba, abajo, pegadas, despegadas, natural o antinatural vamos dejarlo a criterio del árbitro, o sea como siempre.

La última, después de que cada equipo visitante procurara marcar algún gol en las citas de ida y en las eliminatorias a doble partido, resulta que los goles en campo ajeno volverán a tener el mismo valor que los conseguidos en el propio, lo que se traduce en más prórrogas y penaltis, si esos que en el play off de ascenso a segunda se habían abolido para premiar , en caso de empate global, al equipo mejor clasificado en la fase regular. Lo dicho, regresión.

Todo esto me recuerda el título de una vieja película alemana de los años treinta de la que se rodaron otras versiones posteriores, «El Congreso se divierte». Solo que más que divertido se nos antoja lamentable.