Las barbas del vecino

Si en Francia le están afeitando las barbas al fútbol, cabe pensar que a España le convendría poner las suyas a remojar por mucho que Javier Tebas se empeñe en decir lo contrario y Florentino Pérez aun trata de ingeniárselas para salvar el ridículo que ha hecho con la Superliga. El orgullo es lo primero.

La debacle de los derechos audiovisuales de la Ligue 1 empezó con el leñazo que se dio al aceptar la cesión de los mismos a Mediapro (Jaume Roures, ya se sabe) que a poco dejó de cumplir con los plazos de pago convenidos. Después del segundo incumplimiento, la Ligue denunció, rescindió el contrato y Mediapro fue condenada al pago de una indemnización que hizo efectiva el pasado mes de junio. El convenio salió a subasta y parece que se los quedó Canal Plus Francia por una cantidad mucho menos y, al parecer, sin intención de renovar, de lo que cabe deducir que ni a la empresa catalana ni a las emisoras le salían las cuentas o, lo que es lo mismo, el número de abonados y, en suma, la facturación.

Pero la cuesta abajo no ha parado. La televisión pública francesa, que emite los partidos de su Selección, actual campeona del mundo y reciente ganadora de la Liga de las Naciones, ya ha comunicado a la Federación Gala que no está dispuesta a seguir pagándole los 3.500.000 euros por partido que ha venido abonando hasta le fecha y ha hecho una oferta muy a la baja para continuar con el acuerdo que, de momento, ha sido rechazada por más que al otro lado de los Pirineos casi es sagrado que sea la televisión pública la que emita los encuentros amistosos u oficiales del combinado que dirige Deschamps.

Como dato a añadir, tengan en cuenta que el 75% de este dinero lo ingresa la Federación del país y el 25 % restante, la UEFA. Pero de eso hablaremos próximamente ahora que Ceferin ha montado en cólera por la pretensión de Infantino de convocar mundiales cada dos años.