Malas noches y mala suerte
A finales de los 90 un redactor jefe de un medio que ya no recuerdo me dijo que la desaparición, el cierre, de un medio de comunicación siempre es una mala noticia. En plena crisis galopante de la prensa impresa, la televisión entregada suministrar colores y entretenimiento vacío validando los temores de Edward Murrow, uno de sus grandes comunicadores, y la radio refugiada en algún que otro «postcast» a falta de del ingenio y las novedades que aportó la explosión de la FM a principios de los ochenta, ni siquiera la prepotencia de los diarios digitales ha evitado la clausura de Relevo, probablemente el mejor, más fiable e independiente de los deportivos pese a su breve vida.
Si la jubilación de José María García, el velo nebuloso desde el que aun disfrutamos de las crónicas de Ramón Besa, el criterio de Segurola y los cada vez más espaciados «emilios» de Emilio Pérez de Rozas, han dejado sitio al reinado de los egos y las ideologías pactadas o interesadas ganan la batalla de las ideas, es que tiene razón Antonio Ruiz Romero, que fue director general de Diario de Mallorca, antes del antiguo diario Baleares y después de El Heraldo de Aragón y La Voz de Galicia, tiene razón al afirmar que: «la situación de la prensa es caótica y es igual que cuando alguien cae por un precipicio, cada ves va más veloz».
En medio de la decadencia y el caos, se ha instalado la falta de rigor, la exigencia de la gramática, la sumisión a los gabinetes de clubs e instituciones, la renuncia al análisis y la proliferación de mediocres amparados en la etérea audiencia de las redes sociales en las que, al amparo del anonimato y la cobardía, vale todo. O eso creen.
Pero la realidad los desmonta. La radio ha perdido sus carruseles y sus narradores confunden la emoción con el griterío, las transmisiones televisivas de realización penosa y audiencias en declive griterío, los argumentos de Antonio Valencia, Enrique Ortego, Alfredo Relaño sustituidos por articulistas al servicio de sus patrocinadores o patronos, por no mezclar memoria y recuerdo en honor de Alex J.Botines o Joaquín María Puyal.
No, tiempo pasado no siempre fue mejor, pero en el caso concreto del periodismo deportivo y del otro, salvo excepciones, lo peor es el futuro.