Matices

Saquemos algunos detalles, más que conclusiones, del partido entre el Mallorca y el Levante. A Maffeo, por ejemplo, le honra reconocer en redes sociales su antideportivo comportamiento que produjo la expulsión del segundo entrenador granota y le dejó a él sin castigo. Suponemos que también debió disculparse en el estadio.

El árbitro no tuvo un partido fácil. Se equivocó en algunas decisiones de escasa relevancia, pero no quiso cargarse el encuentro con una segunda tarjeta a Roger y a Baba por acciones que podían exigirla o no. Optó por no enturbiar el juego y el espectáculo, si es que lo hubiere. Una actitud que revela madurez.

La polémica respecto a la autoría del gol, que si Baba o Angel, es absurda. Remata Baba, no el canario, y la pelota rebota en la cara de su compañero. De haberlo hecho en el cabello de un defensa ¿habría sido en propia meta?. El acta que lo adjudique a quien quiera. La realidad es que, fuera de uno o de otro, quien se la traga es el portero, hasta aquel momento impecable.

Como lo del penalti. Hace años Mariano Tirapu, entonces portero del Mallorca, me decía que ellos nunca paran un lanzamiento desde el llamado punto fatídico y que si lo hacen es porque falla el delantero. Estamos de acuerdo, así que no planteemos por esa jugada un duelo de guardametas ni en favor de Reina ni en contra de Greif. Falló Morales, así de claro. Que tenga que jugar el andaluz o el eslovaco es cuestión aparte.

Claro que este tipo de cosas son las que animan a la parroquia en las tertulias de los bares y, como se dice en el primer párrafo, en los «twits» de turno.

Por cierto: Vicente Moreno no lloró de impotencia por tener que enfrentarse al Real Madrid. Le ganó y hasta pudo meterle algún gol más. Y si, las comparaciones son odiosas.