Mea culpa

Todo depende de quién y cómo lo mire. En sus dos últimos partidos, fuera de casa ambos, el Mallorca ha estado a punto de sumar cuatro puntos y se ha quedado al final con uno solo. Cuestión de minutos e incluso segundos. Pero en ningún supuesto la culpa, si hay que imputarla a alguien, no es del empedrado ni, como insinúa Luis García Plaza tras la decepción de Mestalla, del árbitro.

En el Reale Arena se encaja un gol con la colaboración del portero, Reina y de cuatro defensas, ni uno menos, que permitieron a un delantero local revolverse y chutar en un palmo de terreno y el interior del área. Esta sería una lectura fácil, porque en primer lugar los partidos ya no duran noventa minutos, sino cien o alguno más y, además el análisis de un encuentro no se puede limitar a las acciones puntuales de los goles. Puestos a comparar, por odioso que sea hacerlo, la Real ganó con un expulsado desde el final de la primera parte y el Mallorca no fue capaz de mantener una ventaja de dos tantos en la misma inferioridad numérica desde el minuto 54.

Afirmar que a partir de dicha decisión arbitral, todo lo que se sañaló fue a favor del Valencia es faltar a la verdad. Kang-in Lee se pasó de ímpetu con una tarjeta amarilla mostrada en el primer tiempo y, seamos honestos, si el resultado final hubiera sido el mismo que antes del descanso o simplemente hubiera ganado el Mallorca, el técnico ni se acordaría del signo del silbato. Por el contrario ni Antonio Sánchez, ni Oliván, ni Maffeo, que se pasó gran parte pidiendo la ayuda de Valjent, se bastaban para impedir el único recurso de anfitrión: colgar balones desde las bandas. Solo Dani Rodríguez frenaba por su lado los avances de Foulquier cuyo sustituto, Jason, con el gallego también fuera, se hartó de poner el esférico en la olla.

Y pasó lo que pasó. Pudo ser antes, si. En los llamados minutos de la basura duele más. Solo a Mendilibar le escuché en una ocasión reconocer y explicar sus errores desde el banquillo. La mayoría, García Plaza entre ellos, hacen demagogia con ello, igual que algunos futbolistas, pero los culpables de ceder dos goles también lo fueron de marcarlos previamente. Fútbol es fútbol y a veces puede ser muy cruel. Haber elegido otra cosa, como el de aquel chiste:
– Tú que prefieres ¿susto o muerte

– Susto

– «UhhUhhhh»

-¡Ay qué susto!

-Ah, pues haber elegido muerte