Mejor no «normalizar»

No es un asunto baladí. La preocupación aumenta cuando el propio interesado, Maffeo, afirma que «es cosa del club», «yo tenía planeado irme a Tenerife» y el departamento de prensa y/o comunicación se apresura a remitir a los medios unas declaraciones impropias de Arrasate: «Hay que empezar a normalizar estas cosas». Lamento disentir.

No me imagino a los apoderados de toreros como, no sé, Roca Rey o Morante por citar algunos de los actuales, firmándoles un contrato para que salgan a capotear un becerro en El Empastre o cualquier otra corrida bufa. Y que me perdonen los antitaurinos.

Hay cuestiones que, lejos de regularizar o estandarizar, es mejor desterrar. Si el entrenador del Mallorca confiesa el desamor que le producen ciertas actuaciones del VAR, su mala aplicación con incumplimiento de sus mismas reglas, es solamente una de ellas. El fútbol no precisa «normalizar» el irregular criterio de los árbitros, su ancestral sistema de organización, ni la proliferación de competiciones inútiles, la Nations League una de ellas como el Mundial de clubs, que sobrecargan el calendario y perjudican la salud y el estado físico de los futbolistas, cuyos injustificadamente elevados salarios tampoco deberían ser «normalizados». No deberíamos haber tolerado en España una competición entre sociedades anónimas deportivas y cuatro entidades regidas por normas diferentes, ni una segunda división de 22 equipos, además de los 20 de Primera, debido a la presión ejercida desde clubs mal gestionados que no cumplían sus compromisos económicos ni pagaban a sus empleados.

La lista de las cosas que no se habrían tenido que «normalizar» es interminable. Claro que de un club que exhibe «go-go girls» durante un partido de liga para promocionar un restaurante espectáculo sin licencia se puede esperar no solo que anime a uno de sus futbolistas a tomar parte en un circo, sino que el día menos pensado también es capaz de montar un equipo para enfrentarse al Porcinos FC ese o como se llame o formar algún vaquero para ganar dinero en los rodeos.