Menos da una piedra (0-0)
Un Mirandés sin artillería y un Mallorca sin pólvora firmaron el único resultado posible, un empate sin goles que no satisface a los locales, que siguen sin conocer la victoria en Anduva, ni a los visitantes, incapaces de imponer sobre el terreno de juego su mayor potencial técnico y humano y que, además, jugaron el último cuarto de hora en inferioridad numérica por la expulsión de Sastre al ver dos tarjetas amarillas.
ALINEACIONES:
C.D. Mirandés.- Lizoaín (1), Victor G. (2), Berrocal (2), Vivian (2), J.Jiménez (1), Javi Muñoz (1), Caballero (1), P.Martínez (1), Jirka (1), I.Martín (1) y Schutte (0).
Minuto 67, Jackson (1) por Caballero. Minuto 76, Moreno (-) por I.Martín. Minuto 87, Ezzarfani (-) por Jirka.
R.Mallorca.- Reina (1), Sastre (0), Russo (1), Raillo (1), Oliván (1), Baba (1), S.Sevilla (1), Lago Jr. (1), D.Rodríguez (1), Cufré (1) y Amath (1).
Minuto 62, Marc Cardona (0) y Febas (1) por Amath y Oliván. Minuto 75, Gámez (1) y Galarreta (1) por Dani Rodríguez y Salva Sevilla. Minuto 90, Antonio Sánchez (-) por Lago Jr.
ARBITRO:
Rafael Sánchez López (0), de Murcia. Nuevo en la categoría y como ya habíamos advertido , tarjetero a rabiar. En dos partidos llevaba 19 cartulinas que sumadas a las 8 de ayer hacen 27 en su debut. No está mal. Nada que objetar a las dos amonestaciones a Sastre, erre que erre, que vió la roja en el minuto 74. Otras cartulinas fueron para Raillo, Oliván y Amath, del Mallorca, así como Jiménez y Javi Muñoz del Mirandés. Con un total de 8 cambios en la segunda parte más el incidente con el de Porreres, solamente prolongó 2 minutos. Debía perder el avión.
NI BALAS NI ARTILLEROS
No lo ponen fácil los jóvenes jugadores que entrena un técnico no menos inexperto, aunque avezado en el trato con chavales desde su larga estancia y formación en la gijonesa escuela de Mareo. Dan todo lo que pueden y tienen, es decir una resistencia física que les permite no bajar nunca la guardia y unas limitaciones que adquieren evidentes proporciones en su línea atacante. Esas carencias las suplen sus centrocampistas que llegan desde la segunda línea y a punto estuvo uno de ellos, P.Martínez, de batir a Reina en un disparo desde larga distancia que se estrelló en el travesaño. Y pare usted de contar.
El Mallorca, igual que en Lugo, dejó pasar el primer cuarto de hora antes de sentar sus reales y jugar en la mitad del campo adversario y menos en el propio. Amath pudo marcar tras una genialidad individual, pero no funcionó la apertura a las bandas donde Lago Jr. tapaba frecuentemente a Sastre y, sobre todo, Cufré desaparecía al ceder su carril a Oliván, impreciso en todos sus centros. No, no parece que ambos sean compatibles. Así se perdía uno de los hombres en tres cuartos de campo y otro más, Salva Sevilla, al tener que bajar excesivamente para organizar desde atrás en detrimento de Baba, más atento a la destrucción que a la creatividad.
La tuvo Dani Rodríguez al comienzo de la segunda parte, pero entregó su cabezazo ingénuamente al portero pese a su privilegiada posición. El único ¡uy! de la tarde ante la meta jabata.
Nada aportaron los cambios ofensivos del anfitrión, ni siquiera cuando su invitado tuvo que acabar con un efectivo menos. Tampoco las entradas de Febas y Galarreta. Mboula se quedó con las ganas puesto que, al llegar su turno, tuvo que ceder la vez a Gámez para suplir la sempiterna expulsión del lateral que Luis García Plaza ha elegido como titular.
Nadie recordará alguna acción arriesgada en ambas porterías. De ahí el inmovilismo del marcador, fiel reflejo del querer y no poder que, por diferentes razones, exhibieron los contendientes.
