Menys que un club
Creo que Messi le debe tanto al Barcelona como el club a él. La balanza está equilibrada, para mi, en este sentido. Ello no es óbice para opinar, como ya he hecho en anteriores ocasiones antes del presente follón, que su etapa se había acabado y que lo mejor para ambas partes, aunque alguna de ellas no lo reconozca, era poner punto final a su relación. No sé si en bien de la entidad, pero si en bien del equipo aunque una cosa va ligada a la otra.
Otra cosa es que Joan Laporta haya hecho un ridículo de órdago, que se haya puesto de manifiesto que quienes mandan y ordenan son sus avalistas, igual que ocurrirá con el fondo de inversión CVC sobre la LFP, que la fuga del argentino no es su primer fracaso sin apenas haber empezado a andar después de la tragicomedia de la renovación de Koeman y que segundas parte nunca, en efecto, fueron ni son buenas.
Pero el fiasco alcanza, tampoco lo olvidemos, a los socios del Barça, fáciles de convencer en su inexistente análisis de la realidad blaugrana a la hora de emitir sus votos. Se dejaron liar con promesas que no se han cumplido y ahora mismo el silencio de sus voces es más estremecedor que el de un cementerio antes del alba. Les han vendido una caravana de motos o un festival de películas de indios, lo que prefieran, sin que siquiera hayan tenido la oportunidad de asistir a un Joan Gamper que, por si fuera poco, se tendrá que celebrar sin brillo ni parafernalia fuera del Nou Camp. En su pecado, el de preocuparse por el estado de los aseos del estadio en lugar del de la tesorería, sus gastos e inversiones, han obtenido su penitencia y ahora ya son, probablemente, «menys que un club».

