Mercado en recesión
Aun no ha terminado la liga, quedan muchas posiciones por decidir, quince puntos en disputa y aunque la temporada no baja oficialmente el telón hasta el 30 de junio, un cierre ya desfasado e inhábil, los cambios de entrenadores, fichajes, altas y bajas de cada equipo desplazan de las portadas la trascendencia de la clasificación.
La política ha pasado de vocación de servicio a la ciudadanía en profesión para hacer negocio bajo la coartada de las ideologías. El deporte, el fútbol en primer lugar, ha dejado de encerrar los valores del ejercicio físico, la caballerosidad, la nobleza y la generosidad en el trato y el esfuerzo, para devenir en el mercado donde todo vale. Al «ganar, ganar y ganar» de Luis Aragonés se ha añadido «a cualquier precio» o, como decía él «por lo civil o lo criminal», pero no en sentido metafórico.
Queremos que la vida pase tan rápidamente, que nos vamos olvidando de lo esencial: ¡vivirla!. Sin movernos del Mallorca, lo que nos resulta más próximo, nos saltamos los últimos capítulos del guión y ya hemos vendido a uno de los porteros, Greif o Leo Román, e incluso a ambos. El Betis ya habría fichado a Maffeo, el Atlético de Madrid o no sé qué club italiano a Samu Costa, no queremos a Larin y a Marc Doménech se lo rifan en Barcelona sin haberse terminado el biberón. Robert Navarro ya ha cumplido su contrato antes de que expire y Muriqi se lamenta por no haber renovado el suyo, aun en vigor. Al parecer Ortells quiere al portero suplente del Sevilla, Andrés Fernández, y todo lo que mueve: Emilio Moro (Valladolid), Puado (Espanyol), Iñigo Vicente (Racing), Pau Víctor (Barça), Pau Navarro (Villarreal) Barrenechea (Valencia)………..y no sigo para que a Alfonso Díaz, el CEO, no le dé un infarto o el presidente Kohlberg pregunte si a «soccer» juegan más de once.
Ya quisieran los agentes FIFA tanto movimiento, aunque me temo que la economía de los compradores no es capaz de atender la necesidad de soltar lastre de los vendedores.