Mi once histórico

Lo que ha hecho grande al fútbol es que en el alma y el pensamiento de cada aficionado reside un entrenador en potencia. Cada uno de nosotros concibe le major táctica, corrige la estrategia, domina la teoría de la técnica y, por supuesto, elige a los mejores jugadores en cada puesto. No voy a presumir de evitar tales tentaciones, también caigo en esa trampa. Igualmente me encanta el cine y considero buenísima una película que me gusta o un bodrio aquella que no puedo aguantar. Luego, claro, viene quien en realidad sabe de fotografía, encuadre, color, interpretación, dicción, montaje, vestuario y todo eso que premian en los Oscars de Hollywood y otros eventos para devolverme a la copa del guindo del que me he caído. Pero no cambio opinión. Para gustos, los colores.

Escribo esto porque he visto que estos días el club o no sé quién del Mallorca, sea empleado o un seguidor más, ha organizado una especie de votación para elegir el mejor once de su historia. Me abstendré de rectificar las citas de nadie por atrevidas, esperpénticas, erróneas o ignorantes que me parezcan en base a la explicación que acabo de dar en el primer párrafo. Y si, hay falta de conocimiento, seguramente y a veces en función de la edad, tanto como apreciaciones imposibles de compartir. El ejercicio tampoco es fácil porque escoger solo a once futbolistas en el cómputo de 103 años de historia tiene sus complicaciones y, sin duda, acarrea más de una injusticia. Así que, siempre desde el respeto a todos los que participan en este juego, me permito hacer mi propia tirada:

Roa; Chano, Paco Bonet, M.A. Nadal, Miquel Soler; Engonga; Higuera, Valerón, Stankovic; Etoo y Pepillo. He optado por un 4-1-3-2 sin tener en cuenta que el dibujo por excelencia que mejor resultado dió a este equipo fue el 4-4-2, pero este dibujo suena como más actual. Y si, me he dejado a Ezaki Badou, Ibagaza, Arango, Güiza, Romero, Barrera, Fradera y muchos más. Les pido perdón por ello y por la intromisión.