Morir en la orilla (0-3 en Son Moix)
Algo menos de una hora tardó el Real Madrid en romper la tela de araña tejida por el Mallorca, que nadó y nadó hasta la extenuación para morir en la orilla rendido a los pies del líder, tratado de tú a tú antes de que Baba perdiera un balón cerca del área propia y, a pase de Valverde, entrara en acción el arma nada secreta de Ancelotti, Benzema y Vinicius. Lo abultado del marcador quizás sea un castigo excesivo para los locales, quienes destacaron en repliegue pero apenas inquietaron a Courtois descontado un remate suave de Maffeo, un zaguero, que salió fuera tras golpear el exterior del poste al filo de la media hora.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- S.Rico (1), Maffeo (2), Valjente (1), Raillo (2), Oliván (2), Baba (1), A. Sánchez (1), Dani Rodríguez (1), Kubo (1), Angel (1) y Muriqi (1).
Minuto 67, Salva Sevilla (1) y Abdón (1) por A. Sánchez y Angel. Minuto 77, Amath (-) y Kang-in Lee (-) por Dani Rodríguez y Kubo. Minuto 85, Grénier (-) por Baba.
R.Madrid.- Courtois (1), L. Vázquez (1), Nacho (1), Alaba (1), Mendy (1), Casemiro (1), Kroos (1), Valverde (1), Rodrygo (0), Vinicius (2) y Benzema (2).
Minuto 59, Modric (1) y Camavinga (1), por Valverde y Casemiro. Minuto 69, Carvajal (1) y M.Asensio (1) por Lucas V. y Rodrygo. Minuto 79, Marcelo (-) por Mendy.
ARBITRO:
Sánchez Martínez (1) de Lorca (Murcia). Excesivamente permisivo y como consecuencia con un criterio muy dispar. Nada que discutir del penalty señalado a favor del Real Madrid. Mostró tarjetas amarillas a Maffeo, Raillo y Angel, del Mallorca y a Lucas Vázquez, Valverde, Vinicius y el entrenador Ancelotti, del Real Madrid.
GOLES:
Minuto 54, Valverde roba la pelota a Baba, cede en el área a Benzema que coloca a los pies de Vinicius quien cuela el balón por entre las piernas de Sergio Rico. 0-1
Minuto 75, Oliván empuja y derriba a Vinicius cuando se disponía a rematar solo. Benzema transforma el castigo de tiro raso y engañando al portero. 0-2
Minuto 81, Marcelo eleva el balón hacia el punto de penalti, donde Benzema cabecea cómodo entre Maffeo y Raillo. 0-3
17.191 espectadores.
LA OTRA MEJILLA
No hay nada como dar la cara para que te la rompan. Esto es lo que le ha sucedido al Mallorca, responsable y sacrificado en la contención, pero alejado de la posesión y negado para el contraataque que le hubiera podido dar alguna opción frente a un visitante superior.
Nadie racanea en esfuerzo en el equipo de Luis García Plaza. El madrileño plantó sobre el terreno un 4-4-2 con Dani Rodríguez y Kubo cambiados de banda, ignoro la razón, sin que por ello el gallego, nervioso y protestón, contribuyera a pisar con mayor decisión más allá de la línea del centro del campo, ni el japonés, precipitado, ganara batalla alguna en sus constantes escaramuzas frente a Lucas Vázquez. Le sacó una tarjeta, si; pobre bagaje. El problema del nipón es que quiere hacer tantas cosas que acaba por no terminar ninguna.
Era previsible que el cuero pasara de bota en bota entre los futbolistas merengues. Mucho toque, a veces excesivo, que moría inexorable ante la buen pertrechada zaga rojilla. Un mano a mano de Benzema con Sergio Rico como única aproximación a considerar. En la otra portería poco más, un zapatazo torpe de Muriqi con tiempo para templar y marcar y el desacierto al unísono de Angel y Maffeo para inquietar a un líder dubitativo.
Todo cambió con el primer gol. Baba se entretuvo más de la cuenta en salir de la cueva y a un enemigo como el de la capital no se le puden hacer concesiones. Fue abrir la lata y se acabó lo que se daba. Buscar el empate era tarea reservada a escuadras menos agotadas. El cansancio ya hacía mella en el anfitrión y la circulación del esférico ya era más cómoda para el ganador que con más adorno que brillantez subió al marcador una cuenta tan indiscutible como exagerada.
Fue un combate de boxeo entre púgiles de distinta envergadura. El campeón mantuvo al aspirante a distancia sin acusar ninguno de sus intentos por alcanzar la mandíbula. Por el contrario, al primer mamporro de gama blanca tanto esfuerzo se vino abajo. Una historia tan antigua que no era necesario presenciar para comprobar su desenlace.
