MURIQI EN VENA (3-0 en Son Moix)
Dos goles de Vedat Muriqi, investido como máximo goleador histórico del Mallorca, abrieron el triunfo ante un Rayo Vallecano desdibujado que malogró sus escasas oacasiones ante Leo Román. El kosovar anotó primero al volear un balón peinado por Samu a la salida de un córner y repitió poco tiempo más tarde de la misma manera para agradecer un pase preciso del combativo Luvumbo. La faena la redondeó Jan Virgili sobra la marcha al ocupar un hueco en la zaga franjiroja en una falta lateral botada por Sergi Darder.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- Leo Román (1), Maffeo (1), David López (2), Mascarell (2), Mojica (2), Samu (1), Sergi Darder (2), Morlanes (1), Pablo Torre (2), Luvumbo (2) y Muriqi (3).
Minuto 60, Jan Virgili (1) por Luvumbo, lesionado. Minuto 71, Kumbulla (1) por Samu y Asano (1) por P. Torre. Minuto 80, A. Sánchez (-) por Maffeo y Abdón (-) por Morlanes.
Rayo Vallecano C.F.- Cárdenas (1), Andrei (0) Lejeune (1), Mendy (0), Espino (1), Oscar Valentín (0), Pedro Díaz (0), Gumbau (1), I. Akhomach (0), Nteka (0) y Alvaro (1).
Tras el descanso, P.Ciss (1) por Oscar Valentín y De Frutos (0) por Mendy. Minuto 67, Chavarría (1) por I.Akhomach. Minuto 76, Camello (-) por Alvaro. Minuto 80, Alemao (-) por Nteka.
ARBITRO:
Jesús Gil Manzano (1), de Don Benito (Badajoz). La claridad del marcador no le dispensa de bastantes errores de apreciación. Anuló correctamente un tanto de Luvumbo por fuera de juego en el minuto 31. Repartió desigualmente las faltas, 14 a favor del Rayo y 9 en contra, lo mismo que las tarjetas pero al revés: para Andrei, Lejeune, Mendy y Nteka, todos ellos visitantes, y una a David López.
GOLES:
Minuto 35. Saque de esquina botado por Sergi Darder desde la izquierda, Samu peina hacia el segundo palo donde Muriqi, en solitario, empalma de forma inapelable. 1-0
Minuto 39, Pablo Torre pone a correr a Luvumbo, también por el extremo izquierdo, quien supera en carrera a Andrei y centra pasado para la llegada de Muriqi, que repite gesto. 2-0
Minuto 64, de nuevo Pablo Torre saca una falta frente al lateral derecho del área enviando la pelota al vacío creado cerca del palo largo, por donde entra libre de marca y obstáculo Jan Virgili que golpea sin parar. 3-0
El Mallorca forzó cinco corners por ocho el Rayo. Pablo Torre estrelló un balón en el poste a los 55 minutos.
LA VIDA SIGUE IGUAL….
…..que no es poco. En la jornada «retro», chorrada de iniciativa aparte, el Mallorca empezó a jugar en posición de descenso y terminó dejando a cinco rivales por detrás, pero la contundente victoria sobre el Rayo Vallecano, que se suma al peligro, no le permite otra cosa que desligarse de la cola sin carácter definitivo ni mucho menos.
Los hombres de Iñigo Pérez, de breve pasado mallorquinista, tuvieron la pelota, pero nunca el control. De eso Héctor Cúper sabía bastante y, aunque a distancia de su edad y sus métodos, Demichelis parece tenerlo claro. Si a un entrenador se le exige sacar el máximo rendimiento de sus discípulos, no cabe la menor duda de que el cordobés de Justiniano Posse cumple con creces. Sergi Darder es un hombre distinto siendo el mismo jugador, Pablo Torre ya muestra algo de lo que se esperaba y Luvumbo, inédito desde su incorporación, se ha revelado como el acompañante idóneo del artillero de moda, Muriqi.
El Rayo traía borrasca, pero sin truenos. Leo Román, dutativo e inconsciente con los pies, solo tuvo que emplearse a fondo en un tiro de Lejeune como producto de un libre directo cerca del área. Si, porque los de la madrileña barriada de Vallecas llegaban con relativa facilidad al área local, aunque allí morían sus avances. Incluso empezaron a presionar arriba para sacar provecho de las consabidas dificultades del anfitrión para salir en juego combinativo. En cambio descuidaron su retaguardia, asaltada permanentemente por el correoso Zito Luvumbo, una pesadilla para los acomodados y lentos centrales visitantes.
Cuando uno es consciente de sus limitaciones, el Mallorca las tiene y todos las conocemos, es preciso tomar medidas preventivas. Esto no es fútbol sala, ni balonmano. El balón parado es otro recurso, también lo usaba Luis Aragonés, a falta de virtudes más significativas. «Désela a Engonga o échela fuera», le gritaba Cúper e Olaizola. Salvando las distancias, Sergi Darder ha tomado ahora el papel del «negro», como él mismo le hizo saber a Etoo en cuanto entró por primera vez en el vestuario, y si hay que alejar el peligro a cualquier parte, se hace. Noventa y tantos minutos dan para todo. Con el de Artá al timón, Pablo Torre de contramaeste, Zito al abrodaje y el «Pirata» sable en ristre, es más sencillo hacerse con el botín el botín, aunque para alcanzar el puerto todavía falta y el empeño exigirá, además de tales virtudes, la misma intensidad, sacrificio y solidaridad, sin prima para la permanencia pero si orgullo de casta.
