Negocio, si, pero no especulativo
Andy Kohlberg debe saber mucho sobre residencias de ancianos, creo que tiene algunas en Miami, pero su inmersión especulativa en el mundo del fútbol le sale rana. No tuvo suerte al tener que desprenderse de su socio y mentor, Robert Sarver, como tampoco la tuvo el Mallorca al fallecer inesperadamente Antonio Asensio Pizarro. El mundo da vueltas insospechadas para terminar siempre en el mismo sitio.
El círculo no se rompe porque la ambición y el negocio fácil omnubila mentes opacas. Es lo que mi amigo Emilio Pérez de Rozas definió no hace mucho en uno de nuestros podcasts como «economía barata», para calificar la incomprensible política aplicada por el general de la milicia, no llega a ejército, del presidente americano que se compró un pasaporte en busca del tesoro. Pero el fútbol no es un juego Geyper.
Alfonso Díaz tiene que saber, aunque provenga del sector del electrodoméstico tanto gama blanca como marrón, que un club solo tiene tres recursos: la televisión, la publicidad y la afición. Cae permanentemente en la trampa de creer que el hecho de que la influencia de esta última en el presupuesto no llega al diez por ciento, es la que hace posible las otras dos. Precisamente por eso el reducido descuento del precio de la campaña de abonados tras el descenso del equipo a Segunda es sinónimo de mezquindad.
El Barça es un ejemplo paradigmático. Laporta repite elección tras elección porque hace tiempo aprendió que la única ley del fútbol es el resultado. Solo eso proclama dictadores, explica las tribulaciones de Florentino e ignora los desmanes del catalán. El Mallorca perdió esa gran baza por la desidia del triumvirato al mando, Kohlberg, Díaz y Ortells, con desigual poder de decisión, convencido de que el dinero está en la compra y venta de futbolistas o en espúreas actividades ajenas al objeto social de las SAD.
El mercado de fichajes concede oportunidades concretas y puntuales, pero fluctúa demasiado para convertirlo en una solución estable o permanente. Para obtener victorias, títulos, es imprescindible configurar un buen plantel, para disponer de este es necesario invertir, concepto diferente al de gastar, y la suma de ambas abona y siembra la lealtad del público, que tampoco hay que confundir con la fidelidad, que es perruna. Pero incluso a los perros se les conquista por el estómago, no racionando su comida.
