Ni fútbol, ni lo siguiente

Uno de mis maestros decía que las noticias son como los limones, hay que extraerlos hasta que no queda una gota de zumo. La autorización del Mallorca para que Maffeo acceda a hacer un «cameo» en un partido de la Kings League no es un asunto menor ni para el club, ni para él. No solamente está en juego la posibilidad de una lesión, remota o no, sino la imagen de ambos.

Puede que quede muy bien presumir de usuarios, sobre todo únicos, en las redes sociales, pero ni con un millón de ellos se gana un solo partido del fútbol de verdad que es, al menos en teoría, a lo que se dedica la SAD presidida por Andy Kohlberg y representada por Alfonso Díaz. Dejémonos de historias.

Nada que objetar a que Piqué, Llanos o cualquier persona que, con su dinero, invente lo que le plazca, pero pretender que este video juego con pretensiones de captar la atención de millones de jóvenes tiene algo que ver con el fútbol, sea profesional, aficionado, juvenil, cadete, infantil, benjamín o alevín, internacional, nacional, autonómico o regional, es una broma. Puestos a elegir, mejor el «FIFA no sé cuántos». Y que el lateral del Mallorca sea el primer y único futbolista en activo que se ha prestado a participar un segundo, treinta, un minuto o tres, da igual, no le favorece en nada más allá de su cartera y quizás la caja de Son Moix.

No crean que esta reflexión compartida proviene de un arrebato romántico después de leer plácidamente un periódico de papel, extraño objeto, saboreando un desayuno frente al mar. Una cura de internet  que me permito dos días a la semana. Lo que no hago, distanciado de modas pasajeras, es comprar el relato sin considerar ni ponderar los hechos.