Ocho en un puño
Leo, escucho, o mas bien oigo, y veo a jugadores, técnicos y medios afines del Real Madrid vociferar porque le han pitado un penalti en contra como muchos de los que se han señalado a otros equipos durante toda la temporada pasada y lo que llevamos de esta. Luego, discutir la anulación de un gol porque el jugador que patea el balón lo hace cuando este ya lo ha controlado el portero, circunstancia ratificada por todo cuanto árbitro se ha manifestado al respecto. Y digo, estos, sin olvidarnos del Barça e incluso el Atlético, son unos quejicas patéticos, por decirlo suavemente.
Pero hoy no toca hablar de eso. A punto de finalizar la duodécima jornada de liga, con el parón del mundial en ciernes, y cerrar el primer tercio de la competición, la clasificación se aprieta. A la espera del resultado del Elche-Getafe, las diferencias entre los ocho últimos, ilicitanos aparte, es de tres puntos. En una semana puede cambiar todo. La buena noticia es que tras la cita de Quatar restará mucho bacalao que vender y, pase lo que pase ahora en los dos partidos que faltan, el estado en que cada uno haya afrontado la inactividad y cómo se presente a la reanudación constituye una incógnita sin parámetros comparativos a los que recurrir para resolverla.
Si partimos de la base que el director deportivo se conforma con salvar la categoría en el último suspiro, tranquilidad absoluta. Particularmente he detectado no menos de tres equipos que me parecen peores que el Mallorca, dicho sea con todas las reservas. Me lo pareció el sábado el Espanyol y ya ven, como el Cádiz, que fue capaz de vencer al Atlético. Los oráculos casi nunca han tenido mucho éxito en las quinielas. Yo, tampoco; aunque no tengo nada de profeta, ni me atrevo.