¿Por qué no te callas? (y II)
Si Alfonso Díaz, CEO del Mallorca y su «coequipier», Pablo Ortells necesitaban una cortina de humo para tapar la decepcionante gestión de altas y bajas que se viene produciendo desde hace años y ha batido en el presente todos los récords, Dani Rodríguez se la ha puesto en bandeja.
El Tigre de Betanzos volvió a sacar sus garras, insatisfecho con el estropicio causado por su primer zarpazo. Después de 20 años de futbolista ignora una de las reglas básicas de su profesión: la consecuencia de insistir en una protesta al árbitro aun después de haber sido amonestado con tarjeta amarilla, es la roja. La afición que antaño te quiso, ya te la ha mostrado y el comité de competición cuya sentencia corresponde a Jagoba Arrasate tendrá que determinar la sanción que, igual que la pataleta, también debería ser pública y emitida en las redes sociales.
Cada cual tiene derecho a terminar su carrera como la dé la gana. Arremeter contra tu entrenador y embestir a un chaval recién llegado, aunque seguramente nunca te tuviera en sus cromos, porque hayan estropeado la foto de despedida, no solamente es desproporcionado, sino injusto, infantil y egoista. Además, ignorar que los años pesan más que los kilos, abona la sospecha de que aquello que en realidad no se soporta es que quien toma las decisiones desde el banquillo lo hace bajo una premisa fundamental que es apreciar la calidad de los jugadores que se sientan en él y qué le puede dar al equipo cada uno de ellos en cada momento.
Parece, Daniel José Rodríguez Vázquez, que la calidad está por encima de los galones, más propios del ejército que de un equipo de fútbol. Entonces, como le dijo el Emérito al presidente de Venezuela: «¿Por qué no te callas?».
mallorcainforma.com avidalonline.blogspot.com facebook twitter linkedin

