Presumes, luego careces

He de reconocer que a lo largo de mis más de cincuenta años de profesión jamás he encontrado una plantilla que haya jugado con mayor o menor interés en función de las primas acordadas con el club. Sí que las han peleado antes y después de cada partido, pero nunca durante los 90 minutos en los que, resultado aparte, se pone en solfa su propio cartel.

Les puedo asegurar que no les hace ninguna gracia que un directivo de cualquier nivel, presuma de haberles ganado el pulso. Si es un ejecutivo importante o el mismísimo presidente aún menos. Haber leído que el CEO del Mallorca, el ínclito Alfonso Díaz, «ha doblegado a la plantilla», no les habrá gustado nada. Sin embargo crean que si no lo hacen mejor sobre el campo es porque no saben más o las cosas no les salen.

Pero ya hemos expresado en múltiples ocasiones que el problema de fondo del club no termina ni empieza en el terreno de juego. Hay que ser muy, pero muy torpe, para hacerse el duro y meritar ante el presidente o ante el periodista amigo, anotándose el farol de haber dejado al vestuario sin incentivo por la permanencia. Una burla prometer cinco millones por el título y una frivolidad ofrecer dos por clasificarse por encima de sus posibilidades. Solo un neófito en el fútbol profesional prescinde de motivar a los futbolistas por aquello más sagrado para la propiedad, los directivos, empleados y ellos mismos: la primera división. El negociador triunfante y sus acólitos ya habrían dado con su éxito en la calle en cualquier empresa seria.

No merece consideració el pequeño grupo de aficionados que la tomaron con Sergi Darder al final del encuentro frente a la Real Sociedad. Antes de insultar reflexionen por qué el de Artá, igual que cualquiera de sus compañeros, rinde por debajo de sus expectativas. Y cuando lo hayan hecho recuerden que el fútbol es un deporte colectivo aunque haya individualidades muy concretas que, por momentos, le saquen brillo. Y esta colectividad no se circunscribe exclusivamente a los once de la formación, sino a los veinticinco convocados, técnicos, auxiliares y cuántos intervienen de una manera o de otra en el rendimiento general.

El Real Zaragoza, que años ha fue una sociedad mucho más poderosa y tradicional que el Mallorca, acaba de cesar a su director deportivo junto con el entrenador. Pero hay bulas de las que ya hablaremos otro día.