Qatar a la vista

Toca rematar el tema de la Selección, no sin antes articular un paréntesis para señalar que los Phenix Suns de Arizona, la franquicia canastera de Robert Sarver y «partners» dueños del Mallorca, juegan su primera final de la NBA desde 1993. Curiosamente cuando Steve Nash ya no está con ellos, aunque sigue siendo accionista.

Reflejada la anécdota, Luis Enrique eleva su punto de mira hacia Qatar con la conciencia tranquila y unos deberes que suenan a reivindicación. La juventud de sus combinado, si se mantiene la base, permite albergar augurios de un futuro mejor, aunque ni Italia llegará a la capital árabe con Bonucci y Chielini, ¡vamos, digo yo!, mientras la competición en vigor debería haber sido la del adiós para Busquets y Jordi Alba por razones obvias, no porque sean del Barça.

Más prudencia reclama el ligero debate en torno a la portería. Unai Simon ha defendido la portería española con 24 años de edad y ya se sabe que los porteros, como el vino, mejoran con el tiempo si alguien cuida de ellos. Zubizarreta y Clemente podrían impartir cátedra sobre ello. E Iribar y Carmelo y tantos otros. El actual portero del Athletic, con sus dudas y vacilaciones, merece respeto y confianza porque lo único que tiene en contra es su partida de nacimiento y esta enfermedad se cura.

De momento, una mirada a las Juegos Olímpicos, donde estarán los aún más jóvenes. Olimpiadas devaluadas, si. No serán como las de otras citas. De hecho podrían o deberían haberse suspendido, pero los virus, capaces de vencer al cuerpo humano, no han podido con el dinero. Ni ellos, ni nadie. Por ahora.