Realidad o populismo
«El RCD Mallorca femenino es una realidad» se nos antoja muy pretencioso si tenemos en cuenta que, de momento, lo único en vías de ser real es un equipo alevín de niñas. Puede que sea un comienzo, no digamos que no, pero no lo sabremos hasta dentro de diez años como mínimo cuando las pequeñas cumplan 18 y hayan pasado por todas las categorías -benjamín, infantil, cadete, juvenil- si es que se clasifican sucesivamente en los primeros puestos. En todo casi hablaríamos de una nueva realidad, porque ya hubo escuadra femenina más crecidita entre el 2008 y el 1013.
En este club que preside Andy Kohlberg con muchas de sus funciones delegadas en su consejero delegado Alfonso Díaz, nunca se sabe lo que va en serio o responde a iniciativas populistas de las que hoy están de moda en múltiples esferas. Si como se publica en la web de la SAD el proyecto se integra en «la estructura actual del fútbol base», tal como redacta el escribiente de turno, nos tememos lo peor.
Remitámonos al ejemplo del Mallorca B, a la héjira del Juvenil, a las fugas constantes de jóvenes promesas y, para resumir, al desastre permanente y el abandono de la fábrica de la Ciudad Deportiva Antonio Asensio tantas veces expuesto en este blog y denunciado en ámbitos sociales de diversa consideración. Por cierto y a quien corresponda o interese, River Plate ha impuesto en el contrato del joven Woiski, uno de los fugados, una cláusula de rescisión de 100 millones. Será porque el chaval no vale.
Eso si, poner en marcha un conjunto de niñas a dos lustros visto en el mejor de los casos, no solamente resulta barato, sino que era una reivindicación esperada y queda fenomenal de cara a la galería aunque para el 2035 muchos de nosotros ya no estaremos aquí y la propiedad actual quién sabe si tampoco.

