REVANCHA KOSOVAR (2-1 en Son Moix)

Se había cumplido el minuto 90 cuando Muriqi rompió a llorar como un hombre lo que el Real Madrid no supo defender como una mujer. Las tornas se invirtieron en el momento en que el kosovar se vengó de si mismo y de sus recientes frustraciones para firmar su décimo noveno gol, segundo máximo artillero de la liga, y la derrota del gigante que había nivelado el marcador abierto antes del descanso por Morlanes, tres minutos antes en el único despiste, no por ello menos habitual, de la defensa local en toda la tarde.

ALINEACIONES:

R.Mallorca.- Leo Román (2), Maffeo (2), Valjent (2), Mascarell (2), Mojica (1), Samu (1), Morlanes (1), Sergi Darder (3), Pablo Torre (1), Luvumbo (2) y Muriqi (3).

Minuto 69. David López (1) por Morlanes, M.Joseph (1) por Samu y Jan Virgili (1) por Pablo Torre. Minuto 80, A. Sánchez (-) por Luvumbo.

R.Madrid.- Lunin (-), Trent (0), Rüdiger (1), Huijssen (0), Carreras (1), Tchouameny (1), Camavinga (0), Arda Guler (1), Manuel Angel (0), Brahim (0) y Mbappe (1).

Minuto 58. Vinicius (1) por Manuel Angel, Bellingham (0) por Camavinga y Militao (1) por  Huijssen. Minuto 71, Pitarch (0) por Arda Guler y MInuto 76, Mastantuono -) por Brahim.

ARBITRO:

José María Sánchez Martínez (2), de Murcia. Arbitraje de veterano en el primer tiempo con faltas concedidas a los visitantes en el centro del campo. Mejor en la segunda parte aguantando la presión merengue y la incertidumbre del marcador. Señaló un total de 13 faltas para cada lado y amonestó a Leo Román y Valjent por pérdida de tiempo y a Huijssen y Mastantuono en lances del juego.

GOLES:

Minuto 41, Sergi Darder abre el juego hacia la banda derecha, donde entra Maffeo que mete el balón en el área corto para Muriqi, pero Morlanes sorprende entrando desde atrás con tiempo para controlar y fusilar de cerca a Lunin ante la desidia de Huijssen y la inhibición de Camavinga. 1-0

Minuto 87, Militao de cabeza a la salida de un córner sin que Antonio Sánchez, a su lado, ni se inmute. 1-1

Minuto 90, el propio Antonio Sánchez profundiza sobre Mateo Joseph que observa el movimiento de Muriqi en el área y el kosovar controla con la izquierda para rematar, nunca mejor dicho, por alto ante el portero. 2-1

23.000 espectadores

LA FUERZA HACE LA UNION

La lógica es a su fragilidad lo que al fútbol su grandeza. Con la primera en la mano el Mallorca no tenía ninguna posibilidad de sacar adelante este partido asesino de muchas quinielas, pero si uno potencia sus virtudes, por pocas que sean, y el otro agranda sus defectos, no hay estadística que se resista. El Real Madrid menospreció la calidad de su anfitrión en aras de su delicada clasificación y se equivocó al creer que dos o tres ramalazos de Mbappe, que los tuvo, le iba a bastar para lograr su objetivo que empezó centrado en la victoria y terminó rezando por un empate. Leo Román despertó al fin para abortar las ocasiones del francés y, mientras Muriqi peleaba con sus emociones, apareció por fin el Sergi Darder que todos esperábamos algún día, para poner luz y taquígrafos en un equipo necesitado de alma.

Demichelis no teme a la muerte. Volvió a confiar en Maffeo, se inventó a Mascarell como central en susitución de Raíllo y puso al de Artá al mando como la punta más retrasada del rombo con el que ha sorprendido a parroquianos y externos. Con Samu y Morlanes en ambos lados, Pablo Torre era el más adelantado de los cuatro. Los mismos que, en otra disposición, Arrasate ya había alineado juntos en el Santiago Bernabéu. Luvumbo, combativo, ponía en evidencia uno de los puntos débiles capitalinos, una zaga en permanente zozobra.

Con el gol de Morlanes era previsible una segunda mitad de asedio sobre el área mallorquinista. Curiosamente y pese a la integración de Vinicius y Bellingham  con Mbappe de delantero centro, empeoró. Arbeloa fue incapaz de sacar a los suyos del embudo dibujado por su oponente porque, entre otras razones, se limitó duran toda la tarde a atacar por un solo flanco, el izquierdo, sin buscar alternativas por el otro lado. Así facilitaba el repliegue local cuyos defensores no se andaban con chiquitas a la hora de achicar el agua. Leo Román no tuvo que intervenir con peligro en ninguna otra oportunidad.

El rombo cambió a un 4-4-2 con los relevos dictados desde el banquillo. El cronómetro avanzaba al son del uno a cero sin que las rutilantes estrellas aparecieran sobre el cesped de Son Moix. No hallaron ni el pase ni ganaron la línea de fondo que buscaban con insistencia. Sin embargo lo bonito estuvo a punto de irse al limbo al conectar Militao un cabezazo por encima de Antonio Sánchez  como espectador de excepción. El punto era de plata para ambos, pero Muriqi ya habìa tenido bastantes disgustos en diez días. Se reivindicó al convertir en oro el servicio de Mateu Joseph para desatar el delirio y poner tres puntos, quizás de platino, en el casillero.

La fe mueve montañas y son las victorias las que atraen como imanes el apoyo de la afición, la moral de los jugadores, la autoridad del cuerpo técnico y, dado el caso, el aislamiento de los neófitos. Es la fuerza la que une y no al revés. Es el equipo quien tiene que ganarse los aplausos que se reclaman tópicamente desde los despachos. Del terrenode juego a la grada, nunca al revés.