Ricos, modestos y tontos

Tal vez si los dueños americanos del Mallorca recordaran que en el reparto de los derechos de televisión que, por cierto, acaba de hacer público la LFP en relación a la temporada 2024-25, una parte de los mismos considera la clasificación final de cada equipo, se mostrarían predispuestos a reforzar la plantilla más de lo que demuestran.

No es menos cierto que las abismales diferencias aplicadas genera una desigualdad injustificable entre los distintos participantes pues los grandes no tendrían con quien competir si no estuvieran los más modestos que, también a diferencia del Real Madrid, el Barça y el Athletic, han de destinar un 10 por ciento de tales ingresos como cuota por el dinero que perciben del fondo británico CVC dedicado a infraestructuras.

Entre el más premiado, el Real Madrid con 157 millones de euros y el colista, el Leganés con 39, media un abismo de 118 millones y, peor aun, del primero al octavo, el Valencia baila un centenar de millones de euros. Pero, para situar a mister Andy Kohlberg, presidente del Mallorca, ya que seguramente no lo hacen sus gerifaltes Díaz y Ortells, la diferencia entre clasificarse en la décima posición y la décimo cuarta es de 9 millones o, por si no lo entienden, el equivalente a las pérdidas registradas en el último ejercicio.

El fútbol español, Selección aparte, es una gran mentira económica y deportiva. Los poderosos merengues y culés se baten a duras penas para formar parte de le élite del fútbol europeo. Un escalón más bajo, Villarreal o Athletic, no son competitivos.

Soy consciente de que estos datos suelen interesar poco a los aficionados, sometidos al imperio del resultado. Sin embargo debemos recalcar que, por proximidad, la economía del Mallorca es menos «rosa» de lo que la pintan. Repetimos: un club que sufraga los gastos de la remodelación estructural del estadio municipal de Son Moix a través de una hipoteca común pactada por la patronal, percibe por derechos audiovisuales en torno a un 65 por cien de su límite salarial y pierde 10 millones al año, necesita una renovación administrativa más profunda y urgente que la del propio plantel.