Se acabó lo que se daba
El Mallorca certificó su descenso a segunda división después de haberse adelantado en el marcador mediante un golazo del Cucho Hernández que el Granada igualó antes del intermedio y superó en la segunda mitad con cierta facilidad a lomos de la impotencia local y la triste imagen de un entrenador traicionado en su propia casa e incapaz de hallar soluciones a los males de un equipo cuyos jugadores acabaron perdiendo los nervios, además de la categoría.
ALINEACIONES:
R. Mallorca.- Reina (1), Pozo (1), Valjent (2) Raillo (1), Lumor (1), Baba (1), Salva Sevilla (1), Dani Rodríguez (1), Kubo (1), Budimir (0) y Cucho (2).
Minuto 62, Sedlar (0) por Raillo, lesionado. Minuto 71, Trajkovsky (0) por Baba y Lago Jr (0) por Lumor. Minuto 87, Abdón (-) por Cucho.
Granada C.F.- Rui Silva (2), Víctor Díaz (2), Germán (2), Martínez (1), Neva (2), Herrera (1), Eteki (1), Fede Vico (0), Machis (1), Puertas (1) y Soldado (0).
Minuto 45, Carlos Fernández (2) y Duarte (2) por Herrera y Martínez. Minuto 62, Montoro (2) por Fede Vico. Minuto 74, Azeez (-) por Soldado. Minuto 87, Gil Días (-) por Machis.
ARBITRO:
Estrada Fernández (1) del Comité de Catalunya. Salió con las tarjetas en la mano y no se guardó ninguna. Las vieron hasta los jugadores que estaban en la grada. Por parte del Mallorca amarillas a Valjent, Baba, Budimir, Kubo y Salva Sevilla, este por discutir con un asistente la colocación del balón en un saque de esquina. Roja a Sedlar en el minuto 79 por una entrada a Carlos Fernández que debió quedar en amonestación. También roja al Cucho, ya sustituido, por protestar un tercer gol del Granada que sería anulado por el VAR. Por los visitantes vieron la cartulina Machis, Puertas, Herrera, Carlos Fernández y Montoro, este último en la primera parte ubicado en tribuna.
GOLES:
Minuto 19, galopada del Cucho por su banda entra en carrera en el área, quiebra a Victor Diaz y, a pierna cambiada, pone el balón cruzado sobre el palo opuesto al que no puede llegar Rui Silva. 1-0
Minuto 45, en un rechace el balón le cae a Victor Díaz que, algo escorado, lanza un tiro durísimo a media altura que se cuela a la izquierda de Reina. 1-1
Minuto 69, tras un saque de esquina, acción individual de Montoro que desde la esquina del área lanza un zurdazo que, en posición reglamentaria, Carlos Fernández peina lo suficiente para descolocar a Reina. 1-2
COMENTARIO:
Luis Aragonés decía que la presión se la ponía a si mismo y Vicente Moreno que le salían las cuentas. La realidad es que los jugadores del Mallorca no fueron capaces de gestionar su delicada situación y las únicas cuentas posibles eran las de que fallaran los mejor clasificados. Lamentablemente quién falló fue el apostante, desconsolado al final y nervioso y limitado desde el principio.
Y eso que, pese a sus escasas opciones de entrar en Europa la próxima temporada, el Granada no tenía que ser el enemigo más difícil. De hecho sus zagueros dieron muchas facilidades debido a la vocación ofensiva de ambos laterales y a las constantes pérdidas de balón en un centro del campo dominado inicialmente por Salva Sevilla, Dani Rodríguez y Baba. No es menos cierto que, con poco, los nazaríes llegaban ante la portería de Reina con ninguna efectividad hasta que Victor Díaz compensó su batalla particular con el Cucho y puso un empate de efecto psicológico antes del descanso.
Pero Diego Martínez, el técnico visitante, tiró de incoformismo y desde la reanudación mandó a los suyos a por uvas. Una reacción invisible en el banquillo local donde la imagen de Vicente Moreno valía más que las mil palabras que cruzaba con el preparador físico porque volviendo de la ducha o el café la pelota pasó a ser andaluza salvo por cuatro escaramuzas que no produjeron más que un libre directo estrellado por Salva Sevilla en el travesaño y un remate de Budimir a bocajarro contra el cuerpo de Rui Silva. Pobre bagaje ofensivo para un cuadro aspirante a seguir en Primera sin luces para hacer mucho más que colgar balones con ventaja para los defensas frente a los pocos delanteros preparados para cazarlos. Mucho reclamo para tan poco tirador.
Tampoco nadie tomó la batuta para orquestar a sus compañeros y aprovechar las constantes pérdidas de balón del vencedor, incluso hallándose en superioridad numérica por la exagerada expulsión de Sedlar. Las entradas temerarias suelen responder a una carencia de recursos. Ni Kubo fue esta vez la solución, cansado e individualista, mientras el Cucho, en el otro lado, había gasta ya toda su energía. Un fuera de juego por el brazo de Antonio Puertas advertido por el VAR evitó una humillación mayor e innecesaria. Bien está lo que bien acaba e incluso, dadas las circunstancias, si termina mal. Como es el caso.


