Selecciones y seleccionados

La mayoría de clubs se enorgullecen de albergar a jugadores internacionales en sus plantillas. Los llamados a filas suben su caché al añadir su nueva condición al currículum, lo cual es bueno para ellos a la hora de negociar sus contratos, pero no siempre para la dirección deportiva pues rara vez consigue que un hipotético comprador aumente su oferta. Como ya les conté no hace mucho, Luis Aragonés desconfiaba de las listas de seleccionados cualquiera que fuera su país de origen.

Por el contrario, la SAD que paga sus nóminas se ve poco compensada por la cesión de su trabajador a estos conglomerados destinados a mejorar sustancialmente la tesorería de la la FIFA y sus asociadas continentales. El Mallorca, que no anda sobrado de nada ni de nadie, no podrá contar con Lago Jr., Baba, Valjent y quién sabe si Budimir, en la quinta jornada de liga, cuando visite al Lugo en el Anxo Carro. Tampoco Trajskovsky si todavía sigue en Palma, aunque en este caso duele menos.

Sobre el papel Luis García Plaza cuenta con suficientes relevos, pero eso no evita que tenga que renunciar a una parte de la columna vertebral de su once. Y si, disponer de un internacional marfileño, ghanés, esloveno o croata luce mucho, sobre todo si se interpreta como un reconocimiento a su calidad por parte de los técnicos de sus respectivas selecciones. No siempre es así. Para los profesionales una gran noticia, sin embargo debe ser mucho más relativa la satisfacción de los clubs privados que les contrataron, sobre todo aquellos con menos recursos.