Señales
Como si no bastara con la que está cayendo, el Real Madrid y el Barça, quiénes otros podían ser, se enfurruñan con Javir Tebas, el tercero en discordia, por la Asamblea de la Liga que se va a celebrar el dia 7 de enero en Dubai. El Mundial en Qatar, y la Superliga, por si Florentino y Laporta lo habían olvidado, Rubiales y Piqué seguro que no, en Riad. Los emiratos están de moda.
Será que dinero llama a dinero porque mientras el Betis se aferra a una remodelación de su estadio que no hace ni puñetera falta, pero justifica el destino de la hipoteca concedida por el Fondo CVC, al tiempo que ha aumentado su deuda hasta los 240 millones. Es solo un ejemplo. Chen, el dueño del Espanyol no reforma nada, pero ha puesto sus acciones en venta por 200 millones. Peter Lim, el del Valencia, también busca comprador y,a la espera de que aparezca, pregona la construcción del nuevo Mestalla para revalorizar su salida al mercado.
Pero la cosa no acaba aquí. El consejo de administración del Liverpool ha abierto la subasta para que, en efecto, el club «nunca navegue solo» cuando los americanos que invirtieron abandonen el barco. Y, la última, el todopoderoso propietario del Paris Saint Germain, amigo de Sarkozy y Platini, jeque pero también jefe de los Messi, Neymar y casi toda la corte celestial, ha puesto precio al club, 4.000 millones, y en oferta el 15 por ciento de esta cifra justo antes de amenazar con abandonar el Parque de los Príncipes y construirse un superestadio con lo que sobre de los escenarios en curso al acabar el espectáculo de la FIFA.
«Señales» es una antigua película de Mel Gibson, bastante mala por cierto, que relacionaba extraños sucesos con una hecatombre global «made in Hollywood». No sé si tanto campo de fútbol nuevo o rehabilitado y ese rosario de ventas en ciernes, débitos aparte, auguran algún tipo de catástrofe futbolística, pero miedo me da de que ya estemos en ello.
