SI NO PUEDES GANAR…..(1-1 EN Son Moix)

……al menos no pierdas. Un consejo convertido en uno de los numerosos tópicos que genera el fútbol a tenor de la necesidad del Mallorca, en desventaja antes de la media hora ante un  penalti tan ingénuo como evidente de Mateu, equlibrada a poco del intermedio en otro error monumental del portero rival Arnau Tenas aprovechado por Muriqi a puerta vacía.

ALINEACIONES:

R.C.D.Mallorca.- Leo Román (1), Mateu (0), Valjent (2), Mascarell (2), Mojica (1), Sergi Darder (1), Samu (2), Pablo Torre (1), Morlanes (1), Luvumbo (1) y Muriqi (1).

Minuto 61, Lato (1) por Mojica, lesionado. Minuto 69, Jan Virgili (1) por Morlanes y Calatayud (1) por Mateu. Minuto 76, David López (-) por Pablo Torre.

Villarreal C.F.- Arnau (2), Mourinho (1), Rafa Marín (1), R.Veiga (2), S.Cardona (1), Thomas (1), Comesaña (1), Buchanan (1), Alfon (0), Ayoze (1) y Oluwasey (0).

Minuto 62, Moleiro (1) por Alfon y Pepè (1) por Oluwasey. Minuto 69, Mikaudatze (1) por Ayoze y Gerard M. (1) por Buchanan. Minuto 74, Parejo (1) por Comesaña.

ARBITRO:

Víctor García Verdura (2) de Mataró (Barcelona). Estropeó una actuación notable al pasar por alto una falta de Rafa Marín sobre Muriqi colgándose literalmente por encima del delantero que dio orígen a un contraataque muy peligroso del infractor. Antes había amonestado al delantero por cortar un avance visitante y también a Samu por protestar. Marcó 17 faltas a favor del Villarreal y 12 para el Mallorca.

GOLES:

Minuto 28, Mateu intercepta con el brazo claramente estirado un centro de cabeza de Cardona que no llevaba peligro, pues Mascarell estaba justo detrás. Tras llamada desde el VAR y la pertinente consulta, Ayoze transforma la pena con un tiro raso y potente que Leo Román toca sin impedir el tanto. 0-1

Minuto 42, centro de Morlanes desde la banda izquierda, el balón se le escapa a Arnau Tenas entre ambas manos y Muriqi, atento, solo tiene que empujar a la red. 1-1

El Mallorca botó cinco saques de esquina, por cuatro el Villarreal.

19.663 espectadores según cifra oficial.

DE FALLO A FALLO

Parece imposible que un encuentro en el que los dos contrincantes gozaron de claras oportunidades, el Mallorca alguna más, se decidiera merced a dos errores impropios de futbolistas de primera división. Paradójicamente el del guardameta visitante en contradicción a sus paradas que, en el segundo tiempo, salvaron a su equipo. Más inocente el de Mateu que, obsequio improcedente en un lance de tanta trascendencia, no hizo olvidar la ausencia de Maffeo.

Más que el empate, cuyas consecuencias no conoceremos hasta que termina la liga, lo más destacado de la escuadra de Martín Demichelis fue su empeño en ganar, la intensidad que puso a contribución del objetivo y que plantó cara a un enemigo superior aun cuando Marecelino García Toral acabó con casi todo sus titulares frente a la evidencia de que el anfitrión acaparaba la posesión del esférico, dificultando su salida combinativa y obligándole a un fútbol directo sin más rédito que esa pena máxima circunstancial y también otras tres ocasiones, no más, malogradas por Buchanan, Gerard Moreno y Mikaudatze.

Pero si hablamos de oportunidades, el «Submarino» no lamentó su hundimiento gracias a cinco intervenciones, dos de ellas prodigiosas, para detener tres cargas de profundidad de Muriqi, otra de Pablo Torre y el torpedo de Jan Virgili en un libre directo a sesenta segundos del final.

La justicia no existe en el fútbol. Para hablar de lo que pudo suceder, aunque no ocurriera, es más aconsejable apelar a los merecimientos. El Villarreal, más honesto en su papel de árbitro que el Atlético de Madrid, la Real Sociedad o el Osasuna, sumó alguno menos que el Mallorca. Cuando la calor y el tiempo causaron mella en la resistencia física de los protagonistas ambos banquillos eran incomparables, sin embargo y a excepción de los escarceos de Pepé por la derecha y un ejercicio egoista de Moleiro por el lado contrario, imperó el posicionamiento local que tal vez no alcanzó para un premio mayor.

En el duelo entre la vida y la muerte, el más débil aun respira a las puertas todavía abiertas del cielo y el infierno.