Siempre nos quedará la Selección

Hace tanto tiempo que no recuerdo en qué verano del siglo XX entrevisté a Pablo Porta en el Hotel de Mar sito en las Illetes de Palma. Entonces todavía no pertenecía a la cadena Meliá, para que se sitúen los lectores de este blog. Al preguntarle por la crítica situación del fútbol español de la época, me replicó si yo creía que la política, la ciencia, la industria, la educación o la economía iban bien y, al responderle que no, me preguntó él a mi: «Pues si todas estas áreas, que son más importantes, no funcionan, ¿por qué tendría que ser el fútbol la excepción?». Caigan en que admitió la crisis, aunque la enmascarara en la situación general de todo el país. Reconoció el pecado, aunque sin advertir penitencia alguna.

Hoy he recordado aquella cita ante el insólito mensaje transmitido por los propietarios del Sporting de Gijón a sus aficionados: «Si no subimos a primera división, nos vamos». Todavía no hemos leído o escuchado algo semejante que saliera de la boca del dueño del Mallorca, Andy Kohlberg, acreditado como «el americano impasible», y muchos menos a sus jerifaltes, Alfonso Díaz, CEO financiero y Pablo Ortells, CEO de fútbol. Más bien al contrario. En realidad podrían haber pasado del no dicho al sí hecho entonando su mea culpa al hilo de un ya tardío e irrelevante «si el Mallorca desciende, nos piramos», porque perder la categoría con un delantero que superó los veinte goles tiene delito o debería serlo, deportivamente hablando. La afición, que lo perdona todo, seguramente vería con buenos ojos que a falta de responsabilidad por el descenso, asumieran la de no regresar esta misma temporada.

Como argumentaba Pablito, Pablete en aquella ocasión, todo el mundo anda revuelto, España incluida. Y el fútbol sigue sin ser la excepción. La UEFA ha reactivado el adormecido «caso Negreira», Cristiano le ha dado un portazo al seleccionador de Portugal, se llena la enfermería del Mallorca que, por cierto, el lunes sabrá si disputa en el Estadio Balear, Na Capellera o la ciudad autónoma de Melilla, proximidad geográfica, su primera ronda copera. Siempre nos quedará la Selección. De momento.