Sin público o con
El Gobierno de Andalucía se ha pronunciado: público en el fútbol si, pero no más de un 25 por ciento del aforo de cada estadio. El ritmo de contagios que no remite en Baleares, por fortuna no tanto el de fallecidos, pone al Ejecutivo Balear en la tesitura de decidir por dónde tira y al Mallorca de qué hacer con los 12.000 y pico de abonos ya cobrados y no precisamente poco, que de eso habría mucho que hablar más allá de que los mallorquinistas adelanten el dinero cómo les dé la gana, aunque muchos tuvieron que intercambiar con género de la tienda el que pagaron la temporada pasada.
Los clubs, no solo el de aquí, han sido muy alegres en el lanzamiento de las campañas de socios o, mejor dicho, abonos. Y sus seguidores o aficionados, muy generosos y sumisos en relación a precios, facilidades , comodidad y garantías. Es como adelantar el precio de una comida en el restaurante de tu gusto sin saber si te darán de cenar. Pero la Liga de Fútbol Profesional no ha abierto la boca, pendiente de si el Barça hace la trampa de la ley del límite salarial, la Federación Española negociando los derechos audiovisuales de sus reinventada Segunda B, ahora Primera RFEF, y el Consejo Superior de Deportes, como de costumbre, en la luna.
Bueno está el patio para ir a meterse con lo más sagrado, el fútbol, un campo de minas en el que es mejor no pisar que mirar siquiera antes de poner el pie.

