Sorpresas si, pero menos

Después de la goleada de la Selección Española a Costa Rica, más bien una humillación en toda regla, quizás no sea el mejor día para introducir una reflexión como la que vamos a plantear.

Por descontado que las victorias de Japón sobre Alemania y Arabia Saudí sobre Argentina causan sorpresa y asombro aunque, para ser sinceros, muchos comentaristas en ellas más defectos, dejadez y prepotencia de los perdedores que mérito en los asiáticos. Vale que tanto teutones como gauchos estuvieron por debajo de sus posibilidades, esencialmente a la vuelta del intermedio de ambos partidos, guiados por un exceso de confianza, un pecado habitual.

Sin embargo si buscamos una lectura menos convencional y echamos un vistazo a las mejores ligas europeas e incluso algunas de las de segundo orden, veríamos la cantidad de futbolistas africanos, japoneses, coreanos, chinos o sudamericanos que militan en las plantillas de los equipos de la Premier, la Bundesliga, el Calcio o la Ligue 1, además de la Liga Santander y las de Portugal, Suecia, Dinamarca y otros países. Estas selecciones, no quiero decir que despreciadas pero si menospreciadas, están integradas por profesionales perfectamente adaptados al fútbol europeo y su comportamiento en el campo no debe parecernos tan raro.

Por otra parte, se multiplican los quebraderos de cabeza de los seleccionadores a la hora de localizar jugadores nativos en clubs punteros la mitad o más de cuyas fichas pertenecen a futbolistas foráneos. Y no lo digo por Luis Enrique, que también.