Sube el listón

Me decía un entrenador de cuyo nombre me acuerdo perfectamente pero no revelaré, que el principal problema con el que uno se enfrenta tras clasificar a un equipo modesto en puestos europeos, es que a la temporada siguiente no se te exige siquiera lo mismo, sino más. Por no recurrir a ejemplos lejanos, sucedió con el Mallorca de Serra Ferrer después de disputar el play off por el título de liga o, más recientemente, con el de Héctor Cúper o Luis Aragonés. Sin embargo la estadística apunta no solo a tal circunstancia, sino que los pequeños que disputan competiciones continentales acaban por pasarlo muy mal en las domésticas a causa de su falta de presupuesto y tamaño de sus plantillas.

Algo parecido le pasará a Luis Enrique al frente de la Selección. Nadie le ha exigido nada porque ni se sabía cómo, de dónde ni por qué había llamado a la mayoría de jugadores. Si, más de un falso escandalizado por no haber contado con ninguno del Real Madrid ni, sin ir más lejos, con Sergio Ramos. De ahí que el honor conquistado en la semifinal contra Italia haya borrado las penurias de la clasificación frente a rivales menos caracterizados como Croacia y Suiza. Pero, ¡ojo!, a 500 días del Mundial 2022 en Qatar, el listón ha subido de nivel y los requerimientos serán mayores.

España no salió para ganar la Eurocopa y por poco no alcanza la final y tampoco saldrá favorita en Doha o cualesquiera que sean las ciudades donde le toque jugar, pero la compararán con selecciones de alto rango y pedirán algo más de lo exhibido en Londres. A nuestro país le va la épica, pero huye de la realidad en cuanto no le es favorable.