SUICIDIO EN LAS PROFUNDIDADES (2-1 en el Martínez Valero)
No es que Mascarell regalara el primer gol ilicitano, que Lato se inhibiera en el segundo y que Muriqi desperdiciara un penalti en el minuto 90 al enviar el balón no a las nubes, sino directamente a la luna y a pleno sol. Es que Demichelis, otro gran fichaje de Pablo Ortells, director de fútbol le llaman, vino de otro mundo y todavía desconoce dónde ha caído. En su única buena acción Pablo Torre quiso sacar al Mallorca de la UCI adelantando a los suyos en el minuto 57, pero la esperanza duró exactamente cuatro minutos y se diluyó totalmente nueve más tarde ante el más grave problema del equipo insular que el técnico argentino, como su predecesor, Arrasate, no ha logrado solventar.
ALINEACIONES:
Elche C.F.- Dituro (1), Affengruber (1), Chust (1), Bigas (0), Diang (0), Febas (1), Aguado (1), G.Valera (2), Morente (1), Rafa Mir (1) y Alvaro (0).
Minuto 64, G.Villar (1) por Diang. Minuto 78, Redondo (-) por Aguado y Sangaré (-) por Rafa Mir. Minuto 94, Pedrosa (-) por G.Valera y Petrot (-) por Alvaro.
R.C.D.Mallorca.- Leo Román (0), A.Sánchez (0), Raíllo (1), Valjent (1), Lato (0), Samu (1), Mascarell (0), Luvumbo (2), P.Torre (1), Joseph (0) y Muriqi (0).
Minuto 64, Morlanes (0) por Luvumbo y Sergi Darder (0) por P.Torre. Minuto 88, Kalumba (-) por A.Sánchez.
ARBITRO:
Javier Alberola Rojas (2). Algo permisivo, sobre todo con la persecución a Samu en el primer tiempo, pero controló un partido que sem complicó mucho en el último tramo. Señaló 12 faltas a favor del Mallorca y 10 para el Elche. A instancias del VAR, pitó la pena máxima contra los locales por mano de Pedro Bigas que, con una tarjeta anterior, fue expulsado. Mostró amarillas a Chust, del mismo equipo, y a Raillo, Lato, además de un auxiliar del banquillo visitante junto con Maffeo.
GOLES:
Minuto 57, Pablo Torre desde fuera del área ajustado al palo hacia el que Dituro ni se tira. 0-1
Minuto 61, con toda la ventaja para él, Mascarell entrega el balón a Rafa Mir cerca de la portería, sin perdón. 1-1
Minuto 70, centro desde la izquierda al segundo palo, por donde entra en tromba Morente por detrás de Lato, que ni se entera ni siquiera estorba, y cabecea a la red. 2-1
OBSERVACIONES:
En el minuto 90, penalti contra el Elche. Samu deja la pelota a Muriqi que, pese a la trascendencia del choque y la opción de apurar después el tiempo de prolongación en superioridad numérica, envía el balón a la grada sin que Dituro hubiera hecho el menor movimiento.
Se botaron dos saques de esquina en cada portería.
EN LA UCI
El efecto Demichelis, como algunos lo calificaron, se ha esfumado por idéntica razón a la que condenó a Jagoba Arrasate: una defensa de chiste. Mientras este último pedía extremos, el primero sustituyó a Luvumbo después de haberlo descubierto. El angoleño, único recurso a la contra de un Mallorca sin juego, había dado muestras de su velocidad ante una apuesta arriesgada de Eder Sarabia, al alinear una zaga de tres cuyas facilidades solamente retaba el susodicho refuerzo invernal.
No fue el único experimento del argentino que se permitió, en la rueda de prensa previa, renegar de los jugadores estáticos. Un buen titular de prensa que le puede mostrar a Lato, una estátua en la decisiva acción del tanto de la victoria local. Confiar el otro lateral a Antonio Sánchez frente a un extremo de la habilidad de Germán Valera, es una invitación al suicidio perpetrado después o, lo que sería más preocupante, un desprecio al informante que cuesta creer no advirtiera de la principal arma ilicitana: la conexión Febas-Valera.
En esta ocasión, el nuevo entrenador balear dejó de lado el rombo en el centro del campo, para regresar al 4-2-3-1 que no le sirvió para evitar que sus hombres continuaran perdiendo la pelota antes de llegar a la línea de tres cuartos, igual que durante toda la campaña, con Sergi o sin él. Sobre todo con Morlanes, sustitución incomprensible no por lo que aporta el jugador, nada, sino por la identidad del suplido, el mencionado Luvumbo. También podríamos preguntarnos cuál era la idea de meter a Kalumba a dos minutos de los 90, con los franjiverdes con sus diez integrantes apiñados delante de su portero.
Un equipo que marca primero a falta de media hora y no es capaz de aguantar el balón, ya lo vimos en Pamplona, ni diez minutos en el feudo de un anfitrión y su público en shock, es carne de cañón o algo peor. No se sostuvo ni siquiera mientras los médicos discernían sobre subir el enfermo a planta. Al contrario, tuvieron que ingresarlo nuevamente en la UCI de donde no se sale con medidas desesperadas ni maniobras orquestales y mucho menos regalando penaltis, entre otros gentiles obsequios.