Superliga de manirrotos
Traten de imaginar cuánto aguantaría un negocio o una empresa que llevara cinco años gastando más de lo que ingresa. Pues los doce clubs que intentaron dar el golpe de la Superliga llevan un lustro invirtiendo en fichajes mucho más de lo que han cosechado por su venta. Algunos con diferencias abismales. Que no se nos olvide en el momento en que a medida que pase el tiempo se diluirá el gas de la oposición y tanto los que malgastaron como sus acólitos, amancebados o agradecidos, volverán a la carga con pueriles argumentos. A falta del menor clavo al que agarrarse para justificar dispendios insostenibles -el Barça en cabeza con más de mil millones de compras- optarán por vituperar al enemigo en lugar de lavar su propia imagen, una técnica muy habitual en la polìtica actual: no se vota a favor de un partido, sino en contra de otro.
Está claro que el fútbol, más su organización que el juego en si, necesita una limpieza a fondo. Pero no es el reglamento lo que hay que cambiar con nuevas normas a veces absurdas e incomprensibles para los aficionados, ahora convertidos en clientes. Tienen que cambiar las instituciones, si. La FIFA y todas sus asociadas han derivado en inservibles, estamos de acuerdo, pero no la podemos liquidar para poner este negocio en manos de reconocidos y reconocibles manirrotos interesados en salvar solamente sus economías privadas.
Por lo que respecta a España, urge la reforma de la Ley de Sociedades Anónimas Deportivas, que cumple la friolera de cuarenta años, obligando a su reconversión a los cuatro clubs que quedan sin acometerla. No es justo que una entidad que asciende a Segunda A procedente de categorías inferiores disponga de un año para adecuar sus estatutos y cubrir un capital social determinado, mientras otros no lo han hecho jamás ni piensan siquiera en ello. Supervivientes de la Superliga, por si faltara la guinda del pastel.
Son renovaciones estructurales lo que se precisa y no inventos que apenas consiguen parchear la aluminosis que amenaza con el derrumbe de la mole.