Tarjeta roja a la Federación
Son de traca. Los árbitros de fútbol y fútbol sala del Comité de Baleares deciden colgar el silbato este fin de semana en señal de protesta por el maltrato y las agresiones que sufren en el ejercicio de sus funciones. A continuación aparece el presidente de la Federación. Miquel Bestard, para anunciar, previo comunicado, que se suspende la jornada en todas las categorías como apoyo a las reivindicaciones de sus colegiados. Me pregunto ¿y que otra opción tenía? ¿que arbitrara Riera Morro todos los partidos con los «bunyolers» amigos de asistentes?. El desahogo no conoce límites.
Por si no tuviéramos ya bastante con el «postureo» al uso, sale la señora Armengol para «tuitear» que todo el mundo sea bueno. Y yo me vuelvo a preguntar si la protesta no va precisamente contra las autoridades acusadas por el colectivo y la propia Federación, por la falta de medidas de protección para esos esforzados deportistas, otrora llamados «hombres de negro», aunque ahora van de todos los colores menos de este. Lo negro ya no es el traje que llevan, sino el panorama que les contempla.
Ahora bien, antes de desviar balones a córner ¿no cabría empezar la casa por su base y no por la azotea?. Si es imposible atender a través de policía, guardia civil o agentes privados, debido a la cantidad de partidos que hay cada semana, además del coste que eso supondría ¿cumplen todos los recintos las normas exigidas?, ¿cuál es el nivel de exigencia de los árbitros?, ¿qué sanciones se aplican a los agresores, ya sea técnicos, jugadores o clubs?, ¿cuántas clausuras se han producido?, ¿cuántas licencias se han retirado?, ¿no está la Balear más preocupada en limpiar las alfombras que pisa Rubiales, los viajes de Bestard con la Selección e incrementar la superficie de sus locales, que en endurecer su reglamento disciplinario y promover y sufragar programas de educación, normativas y comportamiento?.
Dejémonos ya de tanto saque de esquina mirando al tendido y a ver si tiramos algún penalti en serio para acabar con una lacra de la que lo peor y más preocupante que podemos decir es que es más vieja que la carretera de Sineu.

