Un histórico en la UCI
La historia no es aquello que pudo o ha podido pasar, sino lo que pasó. Se puede pervertir, contar partidaria o parcialmente, mentir, negar e incluso ignorar, tendencia muy en boga. Pero por mucho que se empeñen es imposible cambiarla, quizás si interpretarla, pero los hechos son los que son y si no son, como decía Raphael, no hay manera.
Nunca sabremos qué hubiera sido del Deportivo de no haber perdido la eliminatoria de ascenso que disputó al Mallorca hace cuatro años, ni qué habría ocurrido si el perdedor hubiera sido este último. No importa. Cayó el equipo de A Coruña y no ha levantado cabeza desde entonces.
Germán Rodríguez Conchado es el titular de uno de los bufetes de abogados más prestigiosos de la ciudad gallega, accionista del club y mano derecha, en su momento, de Augusto Cesar Lendoiro, el hombre que escaló las montañas pero no acarició la luna. Presidió aquella escuadra inmortal que ganó la liga en mayo del año 2000. Pues bien, su hombre de confianza tomó la palabra en plena Junta de Accionistas para proclamar que si los actuales rectores del histórico Superdepor de los Djalminha, Bebeto, Fran, Mauro Silva, Rivaldo y otros moradores del olimpo, no acuerdan disolver el club, lo solicitará personalmente vía judicial. Argumenta que la entidad fue creada para «jugar las competiciones profesionales» y, puesto que ello no se cumple, no hay forma de seguir.
Llueve lejos, sin duda, y allí lo hace bastante a menudo. Supongo que no son pocas las sociedades anónimas cuyas actividades se apartan del objeto social descrito en sus escrituras constitutivas. Allá ellas. Más allá de las intenciones del letrado coruñés en cuestión, que ni conozco ni me atrevo a juzgar, nos encontramos ante un nuevo reto jurídico y no sé si la necesaria separación de los equipos que compiten fuera de la Liga de Fútbol Profesional, de los que sí lo hacen. Si, como se dice aunque no sea cierto, las categorías que dependen de la Federación Española tienen un sello «amateur», la disolución de las SAD que desciendan de Segunda devendría obligatoria ya que carece de sentido que compitan dentro del mismo marco los clubs regidos por unas normas determinadas, frente a otros con un reglamento diferente. Claro que también sucede en Primera con el Real Madrid, el Barça, el Athletic y el Osasuna y aquí no pasa nada. Nunca.

