Un paso al lado (0-0)

El Mallorca no dio un paso atrás en su oportunidad de asaltar el liderato, pero se decantó lo suficiente para que el Espanyol conserve la primera posición. Y pudo ser peor porque las mejores oportunidades las creó el Sporting, solo en la primera parte, que gozó de tres oportunidades claras para abrir el marcador, Reina se encontró con el balón en un remate centrado de Aitor, Pedro Díaz lanzó fuera la otra y una tercera la sacó Valjent de la mismísima bota de Djuka, una pesadilla para los centrales palmesanos.

ALINEACIONES:

R.Mallorca.- Reina (1), Sastre (1), Valjent (1), Raillo (1), Cufré (1), Salva Sevilla (0), Galarreta (1), Mboula (1), Dani Rodríguez (1), A. Sánchez (0) y Amath (0).

En el minuto 69, Febas (0) por Salva Sevilla y Murilo (0) por Mboula. En el 89, Trajkovsky (-) por Amath y en el 92, Alex Alegría (.) por Trajkovsky, lesionado.

Sporting.- Mariño (1), Rosas (1), Babin (2), Borja López (1), Saúl García (1), Javi Fuego (2), Gragera (2), Manu García (1), Pedro Díaz (1), Aitor (1) y Dujka (2).

Minuto 88, Gaspar (-) por Manu García.

ARBITRO:

Gálvez Rascón (1), del Comité de Madrid, con varios errores de apreciación, esta vez al menos se guardó las tarjetas, solo una amarilla a Salva Sevilla, en un partido sin acciones dudosas o polémicas.

QUIEN PERDONA, PAGA

…..O al menos no cobra. En su condición de visitante el Sporting sumó un punto, pero es posible que en Gijón piensen que perdió dos, ya que jugó mucho mejor en los cuarenta y cinco minutos iniciales y de no haber sido por la ingenuidad de sus atacantes, se hubiera podido ir al descanso con una ventaja clara. Se deshizo de la habitual presión adelantada del Mallorca con gusto por el manejo del balón y rapidez para moverlo y solo sufrió en una trenzada pared larga entre Dani y Mboula que este terminó rematando, sin ángulo,  contra las piernas de Mariño.

David Gallego encontró fisuras en la columna vertebral de los locales entre las que Salva Sevilla aparecía extrañamente impreciso y, la ausencia de Baba, que en partidos anteriores no se había notado, permitió el funcionamiento de la conexión con Djurjevic, Djuka para los amigos entre los que no se cuentan ni Valjent, ni Raillo. A diferencia de lo que habíamos visto hasta le fecha, eran los de Luis García Plaza quienes buscaban retener la pelota que, sin embargo, se deslizaba entre los pies de los futbolistas visitantes inspirados en la veteranía de Javi Fuego y la ductilidad de Gragera, tan pendiente de cubrir a sus defensas como de recuperar el control.

En realidad el partido duró veinte minutos, aunque no se notara hasta después del intermedio. El anfitrión subió la escala de la intensidad y ocasionalmente encerró al visitante en su parcela, si bien no hasta el punto de agobiarle. No era un frontón ante la portería asturiana porque el tiempo transcurría también mientras el esférico se paseaba de un lado a otro ya fuera en poder de uno o de otro. Sin capacidad numérica para hacer cambios ni resistencia física para ir a por algo más, el Sporting quiso matar el choque y amarrar un punto sin riesgo de perder tres. Reaccionó con mínimo acierto al entrar Febas, inócuo por Salva y Murilo, tan desaparecido como Antonio Sánchez, por Mboula. Dani Rodríguez tomó entonces el mando con más empeño que cerebro y, al final nadie pactó la igualada, pero ambos la agradecieron.