Un soplo de mallorquinismo
Por algo se empieza y puesto que estoy convencido de que en cualquier club de fútbol, máxime siendo sociedades anónimas, lo que se cocina en los despachos se come en el terreno de juego, los movimientos ejecutados en el organigrama presidido por Andy Kohlberg obedecen a su primera reacción de verdad después del descalabro del descenso como culminación a la decadencia social, económica y deportiva de las anteriores campañas.
La entrada de Richard Clark, es un soplo de mallorquinidad hasta la fecha cuestionada desde la salida del ex presidente Monty Galmés. El CEO de Air Europa es británico de nacimiento, pero mallorquín residente y mallorquinista forjado desde su aterrizaje, nunca mejor dicho, en la Isla. Sus muchos años de experiencia como un isleño más le han permitido adquirir conocimientos valiosos en relación a la idiosincrasia de nuestra sociedad, sus virtudes y sus defectos. No se pierde un partido del Mallorca siempre que sus obligaciones profesionales se lo permiten y, aunque no disponga de voto, su voz aconsejará a la propiedad con mayor credibilidad que la que le han ofrecido sus ejecutivos.
La segunda buena noticia es el ascenso del periodista Albert Salas a una especie de dirección general corporativa a cargo de los departamentos de comunicación, relaciones externas, área social y contenidos. Ya ocupó la primera de las secciones antes de acceder al ente IB3 de radio y televisión, cuyas connotaciones políticas le superaron. Su ausencia se notó y su trabajo a cargo de RCD Mallorca Studios, básicamente destinados a la edición de vídeos promocionales o publicitarios, le había alejado del verdadero campo de batalla al que ahora felizmente va a regresar. ¡Falta hace!.
Esos detalles aparentemente nimios y generalmente ignorados por la afición, siempre más pendiente de los resultados, los jugadores y los técnicos, revelan el inicio de un cambio de tendencia en cuanto a la política general de la SAD que recibimos igual que unos brotes verdes en mitad del páramo, un soplo de aire fresco en medio de la depresión. Ojalá crezcan hasta parecer un oasis en pleno desierto.
