Un vestuario a vista de dron

Como continuación al análisis del primer tercio de competición para el Mallorca, faltaba revisar el rendimiento de la plantilla, bien compensada en términos cuantitativos y que nos ha brindado trece jornadas con mejores sensaciones que juego pero, sea como fuere, por encima de lo que muchos esperábamos. Su principal virtud como colectivo ha sido su alto índice de competitividad, al margen de bajones puntuales en segundas partes un poco a remolque del resultado.

La portería ha generado polémica. Reina tuvo algunas actuaciones poco convincentes y Luis García Plaza optó por hacer debutar a Dominic Greif en Palma contra el Osasuna. Al eslovaco se le practicó una especie de juicio sumarísimo rematado con una sentencia mediática y populista bastante injusta. Nadie, nadie, hubiera parado los «pepinazos» de Cote e Iñigo Pérez y el tercer gol navarro era más imputable a la zaga que al guardameta. El de Villanueva del Trabuco, con peso específico en el vestuario permanece bajo palos.

La lesión de Raillo ha podido trastocar la línea defensiva. Russo no tiene ni su colocación ni su salida de balón, por más que no desentone.  Maffeo se ha mostrado indiscutible y Oliván y Jaume Costa se turnan en la otra banda, sin más razón aparente que las características del rival.

Baba ha sido la revelación. Un recuperador excepcional y ha mejorado mucho con el balón en los pies. Ahora mismo un futbolista indispensable, junto a Dani Rodríguez, verdadero motor de esta maquinaria de cuyo engrase se encargan Ruiz de Galarreta o Salva Sevilla que, sin duda, precisa dosificación. Tanto Antonio Sánchez como Amath entienden lo que el entrenador pide. El segundo más parco a la hora de defender a su lateral. Y arriba se han turnado Angel y Fer Niño, si bien últimamente se ha impuesto el canario en las formaciones iniciales. El norteamericano Hoppe no ha tenido opciones ni apenas oportunidades. Toda una incógnita. Un misterio que no se da por lo que se refiere a Sastre, Battaglia, Abdón, Febas, Mboula, Lago Jr y Sedlar. Siete jugadores que dan todo lo que tienen y hasta aquí han llegado.

¿Falta fondo de catálogo?. Puede, pero este club no goza de potencial económico para tanto. O eso parece.