Un visitante sin pólvora
En su línea, Luis García Plaza afirma que el Getafe está en su mejor momento. Tiene razón, no ganaba ni en el entrenamiento de los jueves y el pasado fin de semana goleó al Cádiz. Estar mejor de lo que estaba no parece muy difícil.
Hay lujos que un equipo modesto no se puede permitir. Prescindir en un mes de cuatro delanteros como Kubo, el Cucho Hernández, Angel y Jorge Molina para jugársela con solo uno, Enes Unal, no es muy inteligente. Entregarle a Michel una plantilla sin atacantes tampoco salió bien. Ya veremos cómo sale del embrollo Quique Sánchez Flores, aunque repetir en la misma plaza nos conduce al viejo modismo: «segundas partes nunca fueron buenas». Los azulones pisan arenas movedizas y cada jornada que pasan sin ganar sus pies se hunden más en el fango que desemboca en segunda división.
Lo más curioso de su precaria clasificación es que sus números defensivos no son tan malos. Duele la falta de artillería. Normal según lo expresado en el párrafo anterior. Hay seis equipos que han encajado más goles tanto en términos globales como en su condición de visitantes. En cambio no ha sido capaz de marcar más de dos goles en el cómputo total de sus desplazamientos. Mala noticia para ellos.
Intenta hacerse fuerte en las acciones a balón parado debido a las incorporaciones de Olivera, Cuenca o Arambarri, pieza clave en un centro del campo junto a Macsimovic y, como media punta, Sandro, la eterna promesa y ya casi un veterano a sus 26 años. Luce galones Damián en el lateral diestro, con Djené de central, aunque ambos tienden a bordear el límite, muy al estilo del discutido y discutible Bordalás al que, sin duda, echarán de menos.
Regresa Baba a la alineación local, de la que se cae Amath Ndiaye. También es probable, aunque no tan seguro, que lo hagan Jaume Costa y Salva Sevilla, que ha estado entre algodones. Lo mismo vale para Take Kubo, aparte de que el míster se podrá sentar de nuevo en el banquillo.
¿El árbitro?, malo. Repite en Son Moix el oscense Santiago Jaime Latre, que ya dejó en Palma con motivo de la visita del Sevilla, su impronta de dubitativo y desigual criterio. Con tintes de caserismo y a sus 42 años desde luego ya no será internacional. Pero retirado Clos Gómez a los despachos, Aragón necesitaba un árbitro en Primera y le tocó a él.


