Una liga de pacotilla
Al hilo de los resultados de la jornada parece que el Osasuna y el Athletic quieren escapar del numeroso pelotón amenazado con el descenso que afecta ni más ni menos que a la mitad de la clasificación, una igualdad habitual en segunda división que, en términos comparativos, no dice mucho de la calidad que debería imperar en Primera.
Esta competición de la que tanto presume Javier Tebas y que tanto su institución como la Real Federación Española de Fútbol, de la que también es inusual vicepresidente, empeoran año tras año al punto de desacreditarla como ya han hecho con la Copa del Rey, alcanza límites de manipulación cada vez más evidentes y difíciles de explicar.
Los últimos acontecimientos resumidos en el aplazamiento del Rayo Vallecano-Real Oviedo que amenaza con terminar en los Tribunales ordinarios y la modificación de fechas de la final del torneo por eliminatorias que obliga a su vez a retocar el calendario oficialmente aprobado el pasado mes de julio del 2025, no solamente pone en entredicho las resoluciones adoptadas en el primer caso, sino que constituye un atentado a los acuerdos adoptados en Asamblea en relación al desarrrollo del campeonato desde la jornada inicial hasta la trigésimo octava que la cierra. La potestad que se atribuye la Liga de Fútbol Profesional para fijar días y horas según su propia conveniencia y/o la de la televisión, choca frontalmente con los intereses económicos, sociales deportivos de los clubs más modestos entre aquellos que la integran cuyo silencio les convierte en cómplices serviles de una competición adulterada en orígen. La llamada Liga E-Motion debe ser la única del continente europeo en la que las reglas van cambiando sobre la marcha.
