Uno de siete

Ahora que está a punto de terminar la primera vuelta de la liga no estaría de más dar un repaso a la política de fichajes que ha llevado a cabo la dirección deportiva del Mallorca limitada, eso si, por un conservadurismo inversor del que ya hemos hablado durante estos últimos meses.

A mi me salen solo siete altas como compensación a una decena de bajas, ninguna importante salvo la mala gestión que llevó a la gran promesa de Son Bibiloni, Luka Romero, al fútbol italiano. Se supone que la apuesta por un portero joven e internacional -¿me van ustedes a enseñar cómo se hacen las convocatorias de las selecciones?, decía Luis Aragonés- como es Dominic Greif era para dejar a Reina, que solo tiene contrato hasta dentro de medio año, como recambio y profesor. Ha sido justo al revés. Jaume Costa alterna su puesto con Oliván, entre lesión y lesión. Battaglia no es sino el suplente, muy suplente, de Baba. Y tres «nueves», un veterano en declive, Angel, una promesa que no explota, Fer Niño y un americano inédito, Hoppe. Solo un éxito que anotar en el haber de Pablo Ortells, Maffeo, por cierto en calidad de cedido.

Por mucho que nos duela tendremos que reconocer que la campaña de verano deja mucho que desear. Que el esqueleto del equipo, alineaciones aparte, se forme en torno a Reina, Raillo, Salva Sevilla  Dani Rodríguez, el mismo que en Segunda B, da mucho que pensar. Y no para bien. Queda en entredicho la capacidad del director deportivo, tanto como la racanería de la propiedad.  Aun así la permanencia no se aleja y a eso se aferran. Veremos ahora en el mercado de invierno, si bien todo apunta a jugadores de perfil medio o medio bajo.