Vencer sin convencer (2-1 en Son Moix)
Un titular tópico, perdón, para resumir un partido típico del Mallorca, que remontó sin la menor brillantez un gol inicial de Chuki a los 10 minutos que evidenció la fragilidad defensiva del equipo de Arrasate en la segunda vuelta de la competición. Empató Mascarell al rematar en el segundo palo un centro pasado de Maffeo antes de la media hora y Sergi Darder, a los cuatro minutos de la reanudación ajustó raso y al palo desde la frontal del área una asistencia de Asano para establecer el resultado definitivo, mucho mejor que el partido en si.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- Greif (2), Maffeo (1), Valjent (1), Raillo (0), Mojica (1), Samu (1), Mascarell (2), Asano (2), Dani Rodríguez (0), Sergi Darder (2) y Muriqi (0).
Minuto 65, A.Sánchez (1) por Asano y Larin (1) por Muriqi. Minuto 75, Mateu J. (1) por Dani Rodríguez. Minuto 84, Lato (-) por Sergi Darder.
R.Valladolid.- Ferreira (1), L.Pérez (1), Comert (1), Cenk (1), Candela (1), Nikistcher (1), Amallah (1), Aznou (1), R.Moro (2), Chuki (1) y Latasa (0).
Minuto 57, I. Sánchez (1) por Chuki y Grillitsch (1) por Candela. Minuto 73, Anuar (1) por R.Moro y D.Machis (0) por Amallah. Minuto 81, Marcos André (-) por Comert.
ARBITRO:
Pulido Santana (1), de Gran Canaria. Un partido pequeño le vino grande. Pasó por alto, igual que Pizarro Gómez en el VAR, un agarrón a Asano en el ángulo exterior derecho del área de castigo castellana. A los 52 minutos anuló un gol visitante por fuera de juego milimétrico advertido desde el VOR. Amonestó a Lato y Raillo, del Mallorca y a Cenk, del Valladolid. Señaló doce faltas a favor de los locales y quince en contra.
GOLES:
Minuto 10, Dani Rodríguez pierde un balón en terreno ajeno, ponen a correr a Raúl Moro que le gana la carrera a Valjent, asiste por bajo al palo opuesto donde no llega Raillo, pero si Chuki a puerta vacía. 0-1
Minuto 27, centro pasado de Maffeo que Mascarell, el último en el segundo palo, a la espalda del lateral cruza cerca de la meta de Ferreira. 1-1
Minuto 49, Asano controla en el lateral del área, gana un metro dentro y retrasa a la frontal, donde llega Sergi Darder, que controla con dificultad, pero consigue disparar raso cerca de la base del poste a la izquierda del portero. 2-1
El Mallorca sacó siete saques de esquina, por ocho el Valldolid. Detalle a tener en cuenta.
16.108 espectadores
POR LOS PELOS
El Mallorca sigue vivo, aunque en desventaja, en la lucha por una plaza europea en contraste con el nivel de su plantilla, del juego que practica y un sueño imposible no solamente por tan evidentes causas, sino por sus no menos claras deficiencias estructurales.
El Valladolid, equipo de segunda división sin redención posible y con bajas sensibles en defensa, puso contra las cuerdas al anfitrión plagado de «internacionales» de boquilla al que pudo haber sentenciado antes del primer cuarto de hora si sus delanteros, Latasa principalmente, hubieran estado más vivos y acertados delante del desesperado Greif.
Con tremendas dificultades para jugar la pelota desde su retaguardia, reiterativo y ramplón en el centro del campo, con acusados síntomas de cansancio físico y mental en sus jugadores, los castellanos apenas pasaron apuros cuidando de cerrar las vías de creación de Sergi Darder, con Dani Rodríguez muy pesado para moverse entre líneas y un delantero, Muriqi, en un dudoso estado de forma. Solamente Asano en acciones individuales intentaba que su chispa prendiera en una mecha corta inalcanzable para un conjunto que ha dado más de lo que podía y ya ha agotado su resistencia y sus existencias.
Cumplidos los primeros sesenta minutos, Arrasate optó por amarrar lo conseguido y trató de refrescar la línea media a costa de limitar el contragolpe. Aun así, surtieron más efecto los relevos de Pucela a través de la calidad de Iván Sánchez por un lado, descompensada por la desidia de Machis en el opuesto. Tanto que la fase final del partido se jugó prácticamente en terreno del anfitrión, agazapado para evitar lo que un fuera de juego infantil invalidó bastante antes: un empate de vergüenza.
Bien está lo que bien acaba, pero antes de cambiar a un entrenador para apostar por un juego más vistoso habría que pensar en cambiar una gran parte de un vestuario sobrevalorado pero sincero: «tal vez en la primera vuelta hicimos más de lo que podíamos». Y no toda la culpa es suya.

