VICTORIA DE EQUIPO (1-0 en Son Moix)

La necesidad se impuso al empeño. Un gol de Muriqi a pase e Mojica a los 13 minutos en un de los contadísimos contragolpes del Mallorca, se mantuvo en el marcador hasta el fin de los 98 minutos que duró el asedio del Getafe a la portería de Bergstrom que, justo es reconocerlo, solventó con eficacia los problemas que se le plantearon que, pese al dominio abrumador del visitante, tampoco fueron muchos. En el minuto 72, Sergi Darder estrelló en el cuerpo de Soria lo que hubiera evitado más de un infarto, en una ocasión tan clara que parecía impropia de un futbolista de su temple, técnica y calma.

ALINEACIONES:

R.C.D. Mallorca.- Bergström (2), Maffeo (1), Valjent (2), Raillo (2), Mojica (2), Mascarell (1), Samu (2), Joseph (1), Sergi Darder (1), Virgili (0) y Muriqi (1).

Minuto 63, A. Sánchez (1) por Virgili. Minuto 80, Asano (-) por Joseph y Morlanes (-) por Sergi Darder. Minuto 87, Abdón (-) por Muriqi.

Getafe C.F.- Soria (1), Iglesias (1), Abqar (0), Duarte (1), D.Rico (1), L.Milla (1), Arambarri (1), M.Martín (0), Sancris (1), Mayoral (0) y A.Liso (0).

Minuto 66, Coba (0) por A.Liso. Minuto 75, Kamara (1) por M.Martín, Djené (1) por Aqbar y Juanmi (0) por Sancris. Minuto 89, Nyom (-) por D.Rico.

ARBITRO:

Ricardo De Burgos Bengoetxea (1), de Bilbao. En su línea, imposible saber qué sanciona y qué no. Le reclamaron una mano de Valjent inexistente y otra de Mojica empujado por Arambarri que él no señaló, ni González Fuertes, desde la cabina VOR, tampoco. Exhibió dos tarjetas amarillas a Arambarri y Aqbar por sendas faltas y castigó al Mallorca con 14 faltas por 8 del Getafe.

GOL:

Minuto 13, Virigili arrastra a su lateral Iglesias y Mojica recibe un balón en profundidad en terreno enemigo, avanza sin oposición y mide un centro raso al interior del área, al que responde Muriqi con un remate sin parar. 1-0

13 saques de esquina sufrió el Mallorca por 1 el Getafe.

17. 507 espectadores según informa el club.

LO UNICO IMPORTANTE

Quien quiera espectáculo que se vaya al circo, una frase atribuida a Javier Clemente, que la repitió, aunque su original pertenece a Fernando Alonso y no tenía nada que ver con el fútbol. Bueno, tampoco hubo mucho de eso en Son Moix porque aunque el objetivo de cualquier contienda siempre es ganar, ganar y ganar, como recordaba Luis Aragonés,  en situaciones extremas como la que atraviesa el equipo de Arrasate no hay absolutamente nada más trascendente que el marcador.

Dadas las circunstancias no se puede pedir más a estos jugadores quienes, quizás en memoria de Javier Aguirre, se entregaron en cuerpo y alma, con la intensidad que se les ha pedido otras veces, a defender la ventaja adquirida cuando ninguno de los dos contendientes habían declarado sus intenciones. Nunca sabremos qué habría ocurrido de no adelantarse en estos minutos iniciales porque la desesperación fuerza reacciones que el pensamiento retarda. Curiosamente fue el anfitrión y no el forastero quien hizo las faltas, quien paró el juego, quien apenas salió de al cueva. Fue el vencedor quien robó algunas de las virtudes ajenas, traspasándole las propias.

El Getafe se pasó la mayor parte del tiempo reglamentario en terreno local, pero su único peligro partió de un disparo lejano, no sé si de Arambarri, que el discutido y discutible Bergström, rechazó al filo de lo imposible sin que ningún rematador atenta llegara antes al despeja de un defensa bermellón. Coqueteó el Mallorca con el peligro que amagaba la clásica rotura del cántabro que acude en demasía en busca de agua, pero siempre apareció otra virtud olvidada, la solidaridad en este caso, para achicar balones, no dudas.

Conscientes del terreno que se pisa, esa cola en la que no es fácil convivir, nadie pidió más. Ni siquiera al joven Virgili, la llave del contragolpe que Iglesias, su lateral, mantuvo a buen recaudo. Bien está lo que bien acaba, pues ni siquiera hubo que lamentar el vicegol marrado por Sergi Darder para poner distancia en el luminoso y menos pulsaciones en el corazón de los aficionados. Arrasate quería espectáculo, pero la propiedad prefiere circo. Es lo que hay.