A favor de corriente (2-1)
Lo importante es ganar, ganar y ganar y el fútbol es un juego de pillos. Una vez más aparece el espíritu de Luis Aragonés para justificar un triunfo del Mallorca que aprovecha el viento a favor para reafirmar su candidatura al ascenso directo. Así ocurrió en Albacete, en Logroño y ayer en Palma ante el Cartagena, donde un penalti de VAR, lo que equivale a decir de los que a veces se pitan y otras no, afeó un triunfo que había merecido solo por la maravillosa asistencia de Salva Sevilla a Amath que abría el marcador. No menos espectacular el trallazo de Forniés que mantuvo flotando el fantasma del empate hasta esa jugada que pasó desapercibida tanto para defensores como atacantes, pero no para el señor Milla Alvendiz que, cómodamente sentado frente a la pantalla, estimó que una mano de Aburjania, intencionada o no, constituía un «error evidente» del colegiado que había que reparar.
ALINEACIONES:
R.Mallorca.- Reina (1), Sastre (1), Valjent (1), Raillo (0), Cufré (1), Baba (0), Salva Sevilla (2), A. Sánchez (1), Dani Rodríguez (1), Amath (2) y Abdón (0).
Minuto 64, Mboula (1) por Baba y Alvaro (1) por Abdón. Minuto 81, Febas (-) por Salva Sevilla y Mollejo (-) por Amath. Minuto 84, Russo (-) por Valjent.
Cartagena F.C.- Chichizola (1), D.Simón (1), Andújar (1), Datkovic (1), Forniés (2), Azeez (1), Aburjania (1), Delmás (1), De Blasis (1), Eladi (1), Rubén Castro (0).
Minuto 70, Cristian López (-) por Rubén Castro. Minuto 77, Cayarga (-) por Delmás. Minuto 82, Carrasquilla (-) por Aburjania, José Angel (-) por Azeez y Santiesteban (-) por David Simón.
ARBITRO:
El catalán Avalos Barrera (0), en su línea. No se entera de nada, ni siquiera de la mano en el área, y cuando lo hace se equivoca. Perdonó con descaro la segunda amarilla a Raillo, único amonestado del Mallorca junto a Baba. Por el Cartagena fueron advertidos Andújar, Azeez, Aburjania y Carrasquilla.
GOLES:
Minuto 46, primoroso pase de Salva Sevilla entre las dos líneas de cuatro del Cartagena, al que acude Amath para batir a Chichizola en su cara a cara. 1-0
Minuto 63, Forniés empalma desde lejos un rechace de la defensa local con un obús raso que se cuela como una exhalación ante el sorprendido Reina. 1-1
Minuto 80, tras consultar por indicación desde el VAR, el árbitro interpreta penalti en una mano de Aburjania, que nadie había reclamado, dentro del área en un centro del Mallorca sin consecuencias. Decreta penalti que transforma Alvaro Giménez de tiro alto y a la derecha del portero. 2-1
UN TOQUE DE DISTINCION
…..O dos. A veces este tipo de acciones brillantes rescatan del sopor y la mediocridad a un partido de fútbol como el que hemos visto en Son Moix. «A touch of class» fue el titulo de una excelente película protagonizada por George Segal y Glenda Jackson a principios de los 70, ese toque de clase de los que nos brinda Salva Sevilla con generosidad cada semana y al que quiso responder Forniés en el golazo, inútil a la postre, que marcó para un Cartagena sin plan B.
No hay alegrías en casa del pobre. Ya se vió cuando a los 17 minutos Rubén Castro remató por encima del travesaño un balón que le botó a placer con Reina desplazado. Solo dos minutos más tarde le ocurrió lo mismo a Amath que, sin embargo, se resarciría con los primeros 45 minutos cumplidos abonado a la magia del veterano brujo del pelo canoso. Y es que hasta entonces, durante toda la primera parte, los de Luis Carrión juntaron dos lineas de cuatro jugadores dejando muy pocos espacios solo visibles para futbolistas de hocico fino y arte en las botas.
El problema de equipos como este reforzado «Efesé», es que carecen de variantes. Planteó el choque desde la contención, fiados a una genialidad del luchador Elady y al olfato, cada vez más duro, de su goleador Rubén Castro. Encontraron aire en el golazo de su lateral zurdo y, hay que decirlo, en la parsimonia del anfitrión una vez más entregado a su complejo de superioridad. Ciertamente el Cartagena nunca pudo ganar, pero también es verdad que el Mallorca, el líder incontestable de la categoría porque 28 partidos no mienten, corrió el riesgo de no hacerlo.
Con la igualada temporal, los albinegros, ayer vestidos de un horrible beige, volvieron a su plan inicial y se equivocaron. Solo se fueron arriba con el marcador en contra, adversidad aparte, en lugar de hacerlo para rematar la faena. Una tentación difícil de erradicar. Luis Aragonés no lo hubiera hecho. Y Salva Sevilla, tampoco.